CINCO DÍAS EN DUBAI Y ABU DHABI

 

¡Hola ricoviajeros!

Esta vez dejo a un lado el mar y la navegación para contaros cómo ha transcurrido nuestro viaje a Dubai y Abu Dhabi, dos ciudades que no dejan indiferente a nadie, en un país, Emiratos árabes, construido a golpe de talonario de petrodólares. Cuatro días por delante para explorar con nuestra mochila y nuestra cámara las excentricidades y extravagancias tan peculiares de las que sus habitantes son tan aficionados.

Dubai es una ciudad cuya temperatura media en Noviembre -el mes en que lo hemos visitado- ronda los 34 grados centígrados, una barbaridad en estas fechas en las que en España comemos castañas asadas y nos abrigamos hasta las cejas.

La ciudad se divide en dos partes diferenciadas, el Dubai más tradicional, que se llama Deira, y Bur Dubai, que es la zona donde empiezan las nuevas construcciones,  rascacielos, los centros comerciales enormes y todas las extravagancias impensables que solo se ven en este país.

Las dos zonas están divididas por la “creek”,  una ría que se puede atravesar en los barquitos tradicionales, los abra, llenos de gente que cruza a un lado y a otro, y cuyos patrones atracan a base de golpes contra las otras embarcaciones, lo que causó un poco de estupor y sorpresa en un marino como yo, acostumbrado a las exquisiteces de la pitiusa mayor.

                     Marina Dubai y barcos tradicionales en la creek

 

Vuelos y Hotel

Los que ya habéis leído mis post en alguna ocasión,  sabréis que Lucía y yo viajamos intentando ahorrar lo máximo posible, lo que quiere decir que a veces, muchas, nos adaptamos a vuelos incómodos, situaciones incómodas, algunos hoteles con cucarachas y muchas más cosillas de este tipo que no suponen más que algunas anécdotas y experiencias que contar,  y unas risas añadidas.

Esta vez, y por primera vez en nuestras vidas hemos viajado con la compañía aérea Emirates, ya que enlazaba muy bien Madrid-Dubai -Maldivas y vuelta a Madrid. Tengo que reconocer que me ha sorprendido la calidad de esta compañía, y ahora entiendo la buena reputación que tiene.

La clase turista, económica, donde viajamos, es una gozada, ya que ofrece unos sillones reclinables, con espacio para las piernas, y un sistema de entretenimiento que se llama “ice”, que te ofrece películas, juegos, entretenimiento y un seguidor del vuelo en directo, con diferentes cámaras en el exterior del avión, por las que puedes seguir todo el vuelo en directo, despegue, aterrizaje, maniobras en pista y algunas cosillas más que hicieron que disfrutase como un enano, ya que soy un apasionado de la navegación, tanto aérea como marítima, como ya sabréis los que me leéis normalmente.

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Sistema de entretenimiento y menú de Fly Emirates

Cuando llegas al aeropuerto de Dubai ves lo enorme que es y lo modernizado que está. Para pasar la aduana es súper rápido, nada del estilo cubano como el año pasado con colas infinitas, aquí bajas del avión y te llevan en metro al sitio donde tienes que recoger el equipaje facturado, ya que está lejos de donde aterrizas, pues como digo, el aeropuerto es enorme, te ponen el sello al pasaporte y listo, a recoger el equipaje que llega súper rápido.

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Aeropuerto de Dubai

 

Nada más salir del aeropuerto tienes una terminal de taxis enorme, con tarifas que se pueden leer perfectamente en un cartel para que no haya lugar a timos.

Una vez fuera ya se puede notar el enorme calor que hace, y la forma bestial de dar caña a los aires acondicionados que tienen los dubaities, una barbaridad, que le pregunten a Lucía…

El Hotel que elegimos se llama “Al Sarab”, en el distrito de Deira, pues era lo más económico que había y que reservamos vía booking, pues nos pareció que tenía bastante calidad por 200 euros los cuatro días, aunque también está la posibilidad de reservar mediante otras webs como airbnb, que suelen ofrecer alojamientos baratos igualmente. Aunque las instalaciones del hotel y los servicios están “medioque”,  nada más lejos de la realidad, cuando llegamos nos dimos cuenta de que tenía una discoteca en el sótano, y digo discoteca por no decir club de chicas, ya que el islam prohíbe la prostitución, pero en Dubai todo es posible, y ya se sabe, o ya sabemos por experiencia de nuestro trabajo en Ibiza que donde va el turismo de lujo van los vicios y el derroche, y Dubái no iba a ser menos que Ibiza.

 

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Habitación Hotel Al-Sarab

La “discoteca” en cuestión se llama club Rasputín, dentro del mismo hotel, y su horario de cierre diariamente es a las tres de la madrugada, con lo cual ya os podéis imaginar lo que dormimos las cuatro noches, y no solo por el ruido, sino porque a partir del cierre, las chicas comienzan a subir a las habitaciones y siguen la fiesta, y no quiero dar más detalles ni imaginarme lo que ocurría más allá de oír las voces y de mandar a callar a gritos para dormir. Pobre de mi inocencia cuando Lucía me decía: “estas son señoritas” y yo contestándole que eso era imposible, que en el mundo árabe estas cosas están penadas y perseguidas. Pobre iluso cuando al salir la primera mañana me vi el suelo lleno de cartelitos y tarjetitas de cientos de chicas ofreciendo masajes, pero cuyas fotos me hicieron pensar en el tipo de masaje que harían… 😀

Como no teníamos bastante con el tema del ruido, para colmo el wifi hay que pagarlo, a 5 AED por hora, un euro, un timazo cuando en la oferta de booking ponía que estaba incluido, claro, incluido el wifi, pero el pago es aparte.

Y para terminar, el hotel te retiene los pasaportes hasta el último día, aun habiendo pagado por adelantado, lo que resulta a todas luces totalmente ilegal en cualquier sitio, ya quenadie te puede retener el pasaporte si no es una autoridad  pública, pero claro, no íbamos a entrar en discusiones absurdas en un país como este.

A favor del hotel debo decir que la cama y las almohadas eran súper cómodas, lo que alguien tan sibarita del sueño y el descanso como yo agradecí una barbaridad.

 

Planning y visitas a diferentes sitios y monumentos

Día 1: llegada al aeropuerto de Dubai a las doce y media de la noche, taxi al hotel súper tarde. En cuanto aterrizas hay que cambiar de terminal para recoger el equipaje facturado. Un metro gratuito te lleva directamente, sin pérdida.

Al salir hay cientos de taxis esperando y una cola ordenada para coger uno. Los precios de los taxis del aeropuerto tienen un suplemento de precio y hay una tabla fija de tarifas allí para evitar timos. En nuestro caso, el taxi al hotel Al sarab en Deira fueron 35 AED, unos ocho euros.

 

Día 2: Nos levantamos a las diez de la mañana y nos dirigimos a coger el metro, en la estación de Al Rigga, que estaba como a doscientos metros del hotel.  Nuestra primera impresión al entrar al metro es la caña que le dan al aire acondicionado, a todo gas, que hace que tengas frío tanto en la estación como en el interior de los vagones.

El metro es bastante moderno, sin conductor, todo automatizado. Sacamos los tickets y nos fuimos hacia Marina Dubai, donde lo primero que ves al llegar es uno de los centros comerciales enormes, el Marina mall, el cual visitamos fugazmente solo para hacernos la foto con el impresionante techo que parece de diamantes.

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Empezamos a recorrer la marina entre los impresionantes yates y las torres, a cual más alta y lujosa. La marina es como un paseo marítimo entre rascacielos, donde se puede apreciar la cantidad de obras que hay por todos sitios y que te dan una idea general de cómo funcionan las cosas en Dubai, donde no paran de hacer nuevas torres espectaculares.

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Rascacielos en Marina Dubai

 

Mientras paseábamos por la marina son muchas las excursiones que te ofrecen a SONY DSCdiferentes precios, desde hacer un tour en un lujoso yate, hasta empresas que te ofrecen lanchas rápidas para llevarte a ver la zona de la palmera Jumeirah y el Burj Al Arab, que es el único hotel de siete estrellas del mundo. Nosotros contratamos esta última excursión, con una empresa que se llama Exclusive, y la verdad es que nos lo pasamos muy bien y nos quedamos asombrados de las vistas desde el mar del sky de Dubai y del Hotel Atlantis en la palmera, el Burj Al arab, la nueva noria que están construyendo, diferentes palacios de los jeques, etc. La excursión dura noventa minutos e incluye guía en inglés que te explica cómo construyeron todo y te cuenta anécdotas o te dicen cuánto cuesta pasar una noche en los diferentes hoteles. Aquí os dejo unas cuantas de fotos de la excursión.

 

 

A la vuelta de la excursión estaba cayendo la tarde, pues oscurece a las cinco, y ya te puedes ir haciendo una idea de cómo de impresionantes son las torres iluminadas de noche. Entre foto y foto recorrimos toda la marina, con vistas espectaculares del horizonte iluminado, que para practicar fotografía nocturna con la réflex fue algo increíble para mí, y más teniendo a mi modelo particular al lado todo el tiempo, di que sí Lucía.

                       Marina Dubai por la noche

 

La siguiente visita, una vez empachados de fotos, de tanta luz y tanto rascacielo, nos pusimos en marcha para visitar el Burj Khalifa, el Dubai mall que está justo al lado y acabar cenando en las fuentes de Dubai con el espectáculo de agua y luces.

Tengo que decir que me gustó muchísimo más el espectáculo de las fuentes – que por supuesto son las más grandes del mundo- que el centro comercial. Es impresionante el despliegue de luces y sonido que acompañan a la danza del agua, y disfruté como un enano a la vez que cenábamos en el wafi gourmet, en primera fila, con una suerte que tuvimos tremenda, pues siempre está a rebosar de gente.

El día acabó de vuelta en taxi al hotel, pues el metro cierra a la una de la noche, y no nos daba tiempo de cogerlo, pues lo de las fuentes es hasta las doce y cuarto.

Día 3: Nos levantamos a las nueve de la mañana con un sueño bestial por el jet lag, y nos dirigimos hacia la estación de metro de Al rigga, como el día anterior. Nos fuimos directamente hasta la estación de Dubai creek, al lado de los zocos.

Cuando sales del metro a la calle empiezas a darte cuenta del brutal cambio, los rascacielos ya no están y dan paso a barrios enteros de casas bajas, el distrito de Deira, donde se encuentran todos los zocos y los bazares por todos sitios.

Primero visitamos el zoco del oro, otra locura de las que acostumbran a tener en esta ciudad, todo extravagante. No nos gustó para nada, pues allí no queda vestigio alguno de lo que eso fue algún día, todo está hecho para timar al turista, nos sentimos como dos dólares con patas donde todos querían vendernos relojes y bolsos falsificados, gente que te agobia y no te dejan ni echar una foto tranquilo, una auténtica locura en la que duramos no más de cuarenta minutos, el tiempo de comprar los típicos imanes para la nevera y dos pañuelos de cashemir para las mamás, un auténtico error que cometimos, pues después te das cuenta de que todo es más barato en otras zonas de la ciudad en diferentes bazares. En los zocos, aunque regatees todo es caro, el objetivo es sacar lo máximo posible a los turistas.

La siguiente visita fue el zoco de las especias, donde encontramos más de lo mismo, buscavidas agobiándonos con sus productos falsificados y las especias a precio de oro. Quisieron clavarnos la friolera de 163 euros por dos tarritos de especias y dos tarritos de té, a lo que nos negamos en rotundo y acabamos pagando 20 euros que ya me parecía demasiado.

                       Zoco del oro

Nuestra visita acabó en el barrio histórico de Al Fahidi, que se ve en cinco minutos, pues no tiene nada de interesante. Acabamos muy desilusionados a media mañana y decidimos poner fin a la visita e irnos a comer.

Tras coger un taxi y comer en el restaurante Aroos Damascus, cuyos detalles os explicaré más abajo, tomamos el metro y nos fuimos al Mall of Emirates, donde al fin pude ver la bestial pista de esquí con pingüinos incluidos que tienen, y lo abusivo de los precios por esquiar, una barbaridad, como 130 euros una subida. Eso sí, tengo que reconocer que disfruté como un niño en el magic planet y en la mega tienda de Legoland.

                       Magic planet y pista de esquí

 

Tras la visita al Mall of Emirates tomamos un taxi y fuimos a cenar al restaurante paquistaní Ravi’s, que también os detallaré más adelante.

Día 4: Visita a Abu Dhabi

El autobús para ir a Abu Dhabi sale de la estación de Al Ghubaiba, en el distrito de Deira, es decir, a dos paradas de metro desde nuestro hotel. Lo único que puedo deciros de la visita a esta ciudad es que la mezquita es impresionante, por lo demás no podemos recomendaros nada pues solo nos dio tiempo a esta visita, que te lleva dos horas largas y al circuito de Yas marina de F1.

La estación de autobuses de Dubai es un auténtico caos, no te dejan pagar con tarjeta de crédito y la cola para sacar cualquier ticket es una locura, gente por todos sitios y además mirándote mal porque la verdad es que no hay muchos turistas, ya que la mayoría visita Abu Dhabi con recorridos turísticos. Nosotros decidimos hacerlo por nuestra cuenta y la verdad que es una locura, más que nada porque la estación de autobús de Abu Dabi es otra locura y allí sí que te miran raro porque allí sí que no hay ni un turista, además hay que coger taxi para llegar a la gran mezquita, que está donde Jesús perdió las chanclas por cierto.

Cuando llegamos resulta que la mezquita no abría hasta las dos y media de la tarde, así que nos pusimos a echar bastantes fotos para hacer tiempo, pero claro, a más de 35 grados lo único que puedes hacer es tomar cuatro fotos y procurar encontrar un sitio con sombra.

En la visita te obligan a ponerte una chilaba si no eres musulmán, lo que añade un extra más de calor a la ya sofocante temperatura, pero se olvida pronto una vez que entras a la mezquita y ves lo impresionante que es por dentro, todo de mármol blanco con adornos de oro en cientos de columnas y lámparas enormes, con enormes jardines perfectamente cuidados.

El personal de seguridad es bastante estricto y pudimos observar cómo reñían continuamente a las turistas porque se les salía un poco de pelo de la capucha de la chilaba, allí no perdonan una a los turistas.

Lo que nos llamó la atención es que la entrada era gratis, no sabemos si fue porque era viernes, que es el día de fiesta en el mundo islámico, o es que siempre es gratis, pero la verdad se agradece poder ver gratis un monumento de estas características.

                      Mezquita de Abu Dhabi

Una vez acabamos la visita tomamos un taxi y hablamos con el conductor para que nos hiciera un tour rápido por el circuito de Yas marina, ya que a mí personalmente, como aficionado a este deporte, me hacía mucha ilusión y tenía curiosidad de ver el circuito, muy lujoso por cierto, aunque me sigo quedando con el de mi Jerez natal, que para eso es la catedral de las motos.

Hay un parque de atracciones espectacular en el circuito, de Ferrari land, y un centro comercial enorme, donde pensé que seguramente pasan el tiempo y malgastan el dineral que tienen las esposas de los pilotos de F1… yo y mis cosas.

El taxi nos dejó de vuelta en la estación de Abu Dhabi, y regresamos agotados a Dubai ya de noche, pedimos comida para la habitación del hotel, preparamos las maletas y final del viaje, el paraíso Maldivo a la vuelta de la esquina.

Día 5: salida al aeropuerto de Dubai con destino  Maldivas.

El taxi cuesta 35 AED desde Deira al aeropuerto, y el trayecto son 10 minutos.

 

Transporte público. Cómo moverte por Dubai

Taxis: funcionan muy bien en Dubai, con precios medios de 20-30 AED dependiendo donde vayas. Entre cuatro personas es muy barato, para una pareja como nosotros sale un poco más caro, pero aun así, por debajo del precio medio en cualquier ciudad española. Hay por todos sitios, no hay ningún problema para pararlos en cualquier sitio.

Metro: hay dos líneas en Dubai, la roja y la verde, desde las seis de la mañana hasta la una dela noche. Muy moderno, con máquinas expendedoras de los tickets en todas las estaciones y vagones automatizados, sin conductores. Los metros van por zonas, una zona, dos zonas y todas las zonas. Dependiendo donde vayas vale más o menos. Hay bonos de viajes. El precio medio va entre 6 y 22 AED.

Ojo! Hay vagones para hombres y mujeres. Los hombres tienen estrictamente prohibido entrar al vagón de mujeres, bajo multa de 100 AED, te lo indican carteles y líneas de color rosa que separan los vagones, en un perfecto inglés. Las mujeres sí que pueden viajar en el vagón de los hombres, pero por nuestra experiencia es mejor no hacerlo, pues te miran un poco raro.

TRUCO: en nuestro caso, Lucía entraba por el vagón de las mujeres y se ponía justo en la línea divisoria. Yo hacía lo mismo por el de hombres y viajamos juntos todo el rato.

Me guardaré mi opinión personal respecto a este tema, pero no comparto para nada que en un país que publicita por todos sitios el lema “Bienvenidos turistas” tenga estas políticas que van más bien en relación a la religión.

Autobús de Dubai a Abu Dhabi: estación de Al Bhugaiba, en el distrito de Deira, a dos paradas de metro de la estación de Al Regga.

 

Dónde comer y cenar

La primera noche, como ya os comenté al principio, llegamos muy tarde al hotel,  y nos ofrecían la posibilidad de encargar comida rápida, así que pedimos pizza que amablemente nos subieron a la habitación.

El segundo día  recorrimos la marina de Dubai y encontramos un sitio de comida árabe que estaba bastante bueno y era barato, con platos muy abundantes, vamos, para hincharte de comer. El sitio se llama Mandi restaurant y el personal es paquistaní, muy amables.

                      Especialidades árabes del Mandi restaurant

 

Para cenar elegimos el sitio que mi cuñado Álvaro me había recomendado anteriormente, un sitio a los pies del edificio más alto del mundo, el Burj Khalifa, con el espectáculo de las fuentes de Dubai en frente cada veinte minutos, espectacular por cierto. Este sitio se llama Wafi Gourmet y ofrece comida árabe y paquistaní, realmente buena y como no, muy abundante, para hincharte de comer de nuevo, con lo que le gusta a un servidor hincharse hasta reventar… una delicia.

El tercer día comimos en otro restaurante que recomendaban en distintos foros de viajeros, de comida Siria, que se llama Aroos Damascus. Este restaurante tiene la peculiaridad de que tiene como 25 camareros, donde la mitad está cruzado de brazos IMG_20171109_160524porque no tienen suficientes clientes para tanto camarero, lo que me hizo pensar en cuánto de rentable sería el susodicho restaurante para el o los propietarios…pero bueno, esto son apreciaciones mías que nada tiene que ver con el hartón de comida que nos volvimos a meter.

Falafel, hummus y khabab, son los platos que elegimos. El Falafel son una especie de rosquillas rellenas de verdura, una especie de espinacas.  El hummus está increíble, mejor que el del mercadona diez veces, y el Kebhah…ayyyyyyyyy ya se lo que estáis pensando y nooooo!!!, no es el típico kebab que te ponen en España… allí te ponen dos piezas de carne con verdura y tú tienes que prepararte la torta con todo dentro, incluidas la salsa picante y de yogur, aunque ya de por sí toda la comida pica sin necesidad de añadir la salsa, con lo cual, yo que soy débil de estómago no lo pasé nada bien, con cagaleras de camello, ya que estamos en la tierra de los camellos…

Para cenar fuimos a un restaurante paquistaní baratísimo que se llama Ravi’s restaurant, que estaba petado de gente y en el que tuvimos que esperar como veinte minutos para sentarnos. La comida, como no, abundante y muy muy picante, lo que me hizo volver volando al hotel sin que tenga que volver a mencionar el motivo,:D

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Kebab completo del Ravi’s restaurant

NOTA: Olvidaros de la cervecita o el vinito para comer, totalmente prohibido en sitios que no sean el interior de un hotel.

 

Centros comerciales y zocos

Dubai es la ciudad con los mayores centros comerciales del mundo. No es uno de mis gustos personales visitar centros comerciales pues me agobian demasiado, pero tengo que reconocer que no podíamos dejar pasar la oportunidad de visitar los extravagantes “mall”  de Dubai.

Dubai Marina Mall: en la marina de Dubai, centro comercial enorme que impresiona nada más entrar por el techo lleno de brillantes, espectacular.

Dubai Mall: Se encuentra a los pies del Burj Khalifa y las fuentes de Dubai, y es el centro comercial más grande del mundo.  Para nosotros fue el más espectacular, con más de 1200 tiendas, el aquarium más grande del mundo en el interior y miles de personas paseando, donde nos llamó mucho la atención el atuendo de las mujeres con el burka y los turbantes y chilabas de los hombres.

Por supuesto visité uno de los sitios que en mi infancia vi en la película de Toy Story, el Magic planet, donde el protagonista malo, Sid, machacaba marcianitos verdes. Una gozada pasear por allí.

Mall of  Emirates: este es famoso por la pista de esquí bestial que tiene en el interior, con pingüinos incluidos, otra excentricidad, igualmente lleno de tiendas. Como curiosidad, las exhibiciones de robots y de drones que estaban haciendo en la entrada, una maravilla.

Zocos del oro, especias y telas: situados en el distrito de Deira, la parte tradicional de Dubai, para mí la mayor desilusión del viaje, con precios disparados y caza al turista, donde nos ven cómo dólares con patas y no te dejan pasear tranquilo, con personas agobiándote e intentándote vender relojes y bolsos falsificados por doquier. No nos gustó absolutamente nada, pero nada de nada. El mayor fiasco de nuestro viaje a Dubai. Sin duda alguna, no volvería ni aunque me regalaran las compras allí.

 

Conclusiones del viaje

Lo que más nos gustó:

  • Dubai es una ciudad única en el mundo, porque todo es artificial.
  • Conocer los edificios más grandes del mundo, el único hotel de siete estrellas del mundo, el aquarium más grande del mundo… ¿Seguimos?
  • La excursión en lancha por la Marina y la palm Jumeirah.
  • Los centros comerciales son espectaculares.
  • La Dubai fountain es increíble!
  • El aeropuerto es muy moderno y todos los trámites de aduanas son súper rápidos.

 

Lo que menos nos gustó:

  • Vagones de metro separados para hombres y mujeres.
  • Precio muy elevado para hacer cualquier actividad o subir a los rascacielos.
  • La higiene local deja mucho que desear en los bares.
  • El Hotel donde nos alojamos.
  • Las estaciones de autobuses tanto de Dubai como de Abu Dhabi no están preparadas para turistas.
  • El trato que nos dispensó alguna gente por el mero hecho de ser turistas no musulmanes, sobre todo fuera de la parte de los rascacielos.
  • Los zocos son un timo y un robo al turista.

 

Personalmente, no aconsejaría estar más de dos días en Dubai, pues es tiempo más que suficiente para ver lo más interesante.

Abu Dhabi no tiene nada, ni siquiera metro, pero la mezquita es una auténtica gozada visitarla si te gusta la arquitectura. Nos dijeron que por la noche es más espectacular aún, pero nosotros la visitamos de día.

 

Presupuesto del viaje (Dos personas)

Taxi Madrid-Aeropuerto Adolfo Suárez: 30 €

Vuelos Madrid-Dubai-Maldivas-Madrid: 1508,75 €

Tren Alvia Madrid-Jerez: 143 €

Seguro de viaje: 45 €

Hotel Al-Sarab: 166,56 €. (Si reservas con booking aquí tienes un 10% de descuento en tu reserva y yo también, nos beneficiamos todos!)

Metro: 27 €

Taxis Dubai y Abu Dhabi: 93,25 €

Excursión lancha: 110 € + 20€ propina.

Barquito Abra Creek: 0,50 €

Comidas y cenas

  • Cena Hotel Al-Sarab: 41,75 €
  • Almuerzo Mandi Restaurant: 25 €
  • Cena Wafi Gourmet: 49,25 €
  • Almuerzo Aroos Damascus restaurant: 21,25 €
  • Cena Hotel Al-Sarab: 51 €
  • Cena Ravi’s restaurant: 11,25 €
  • Bocatas aeropuerto: 13,25 €
  • Donuts desayuno: 4€

Souvenirs y regalos: 112,25 €

TOTAL (2 personas): 2473,06 €

TOTAL (sin vuelos y sin trenes de España): 746,36€

 

Travesía Puerto Sherry-Ibiza en velero

Hola ricoviajeros!

Esta vez voy a contaros mi experiencia a bordo de un velero «comet» de 60 pies. Cambiamos el Atlántico por el Mediterráneo, que aunque parezca que no cambia muchísimo a la hora de navegar, pues sólo atravesar el Estrecho de Gibraltar ya es una «faena» con tanto tráfico marítimo.

Este es el resumen de una gran travesía Mediterránea, esta vez desde Puerto Sherry a Ibiza, pasando por Formentera, a bordo del «Wayra», un maravilloso velero Comet de 60 pies (20 metros), que nos ha llevado hasta las islas pitiusas. A los mandos mi compañero Augusto, el patrón de este barco desde hace unos años y en el que trabaja para sus armadores, que tuve el gusto de conocer ese mismo verano de 2015. Como tripulantes, un amigo de los armadores, Guillermo, y un servidor dispuesto a disfrutar de la travesía y de seguir adquiriendo experiencia en navegaciones nocturnas.

Todo comenzó el viernes, con los preparativos típicos, compras de los víveres, estibarlos, subir la zodiac a bordo, etc. Sobre las siete de la tarde zarpamos desde Puerto Sherry, en el Puerto de Santa María, con una primera noche de navegación que nos regaló una puesta de sol mágica en la costa conileña y una manta de estrellas al pasar trafalgar, sobre las diez de la noche. Noche de guardia movida, con mucho tráfico en el Estrecho, que me sirve de experiencia en mi aprendizaje continuo en navegaciones nocturnas, que ya realizo solito, un gran avance. Avanzábamos bordeando el dispositivo de separación de tráfico del estrecho, entre mercantes gigantescos, portacontenedores, petroleros y bullcarriers que se dirigen y salen del puerto de Algeciras, uno de los puertos con más tráfico de Europa.

 

El amanecer nos dejó una imagen inédita para mi, las vistas de sierra nevada desde el mar, con los picos nevados, y un grupo de delfines que nos acompañaron en proa durante bastante tiempo, una maravilla que para uno de ciencias de mar como yo es todo un privilegio contemplar. El sábado doblamos Cabo de gata, justo cuando se cumplía el primer día de navegación, con unas vistas increíbles y la visita inesperada de una familia de calderones comunes, que aprovechamos para probar la go pro…una maravilla, ya que logramos grabar hasta los sonidos que emiten. Un día bastante entretenido, preparando algunas tapitas y disfrutando del mar totalmente en calma.

La segunda noche de navegación transcurrió muy tranquila, llegando hasta Cartagena, y de nuevo la guardia la hice yo, sin muchas complicaciones, otra vez bajo una manta de estrellas. Poco tráfico en el Mediterráneo, nada que ver con la noche anterior rodeado de mercantes.

Al amanecer doblamos el cabo de palos y pusimos rumbo directo a Formentera, a la cual arribamos a la una de la madrugada, eso si, con cena previa en la que no faltaron pulpo a la plancha, jamón ibérico, mejillones y un buen albariño, acompañado al final de unos gin tonic increíbles.

Arribamos a Cala Saona a la una de la madrugada, y decidimos fondearnos con el ancla para pasar la noche tranquilamente y descansar sin guardias, amanecer allí. Otra manta de estrellas increíble nos recibía en la isla. Pasamos la noche durmiendo a pierna suelta, por la tranquilidad del mar y del fondeadero y amanecimos en una piscina, porque las aguas de Formentera son una piscina natural que me dejó boquiabierto, y como no, de nuevo go pro y al agua a bucear con el tubo. En el caribe europeo, el fondo puede verse perfectamente  a diez metros, lo que resulta increíble y lo mejor, a los peces de allí les encantan los picos, tal como oyen..las salemas súper voraces comiendo picos de Jerez!!

 

A las once de la mañana pusimos proa a Ibiza, costeando Es Palmador, que es un islote privado pero al que se permiten visitas, una maravilla natural, y pasando por los freus, que son unos islotes que separan las islas de Ibiza y Formentera, en los cuales hay que prestar mucha atención a la señalización marítima para no encallar, arribando a las doce de la mañana a Marina de Botafoch, en la que pude comprobar que son muy pobres allí…..con yates que no bajan de 15 metros el más pequeño..a cada cual más lujoso.

La tarde transcurrió con un paseo en las bicis que llevamos a bordo del Wayra por el casco antiguo de Ibiza, donde aproveché para dejar muchos currículums de cara al verano que se aproximaba. Cenita de lujo, sushi en un restaurante ibicenco, unas copas y a dormir la última noche en puerto.

 

He regresado a Jerez en avión, con unas sensaciones magníficas y una experiencia más que me llevo. Pero sin duda, volveré a las Baleares pronto, pues se me han abierto muchas puertas en forma de empleo en la naútica que aquí en andalucía no encontraría ni pagando…así que…HASTA PRONTO IBIZA!

Posdata: Escribí mi experiencia de viaje en Mayo de 2015. Actualmente llevo trabajando en Ibiza seis años. Me salí con la mía!!

Momentos de una gran travesía en catamarán, Les Sables d’Olonne- Isla Canela (Huelva)

Todo comenzó con un viaje agotador de 17 horas en coche desde Huelva, cruzando toda España, nevada por cierto,y la mitad de Francia. El viaje en coche nos iba dejando increíbles paisajes,  y conforme nos acercábamos al norte más verde y blanco se volvían los campos, como los colores de mi querida Andalucía.

El paso por el País Vasco fue toda una maravilla, todo lleno de bosques y vegetación, todo muy verde. Después de almorzar en Hernani, precioso pueblo, continuamos el trayecto, que finalizó a las once de la noche en nuestro destino,una auténtica paliza. Cuando llegamos descubrimos una ciudad marinera preciosa,con una cultura náutica envidiable y una limpieza que ya quisiéramos tener en las calles de Jerez, pero ese es otro tema que se escapa del blog,  aunque me hierva la sangre de pensarlo.

Nuestro paso por el País Vasco y la ciudad de Les Sables d’olonne

 

El segundo día nos entregaron al que ha sido nuestro compañero durante toda la travesía, un Lagoon 400S, que se va a llamar «Naylah», un auténtico lujo de barco, que hará el placer de las personas que lo alquilen la próxima temporada en Ibiza,  sí, exactamente, la isla donde trabajo desde hace dos años. Y es que el «Naylah», está equipado con todo los detalles inimaginables, tanto en electrónica, ya que mediante el wifi podemos controlarlo desde la tablet, hasta el confort de los interiores, con sus cuatro camarotes dobles con sus baños cada uno, su salón y su cubierta, y una terraza más grande que la de algunos apartamentos de verano.Mi compañero Rubén y yo, a punto de embarcar en una aventura que nos llevaría de vuelta a nuestra tierra sureña, previo paso por Gijón, en plena Semana Santa.

 

La Travesía comenzó cruzando el Golfo de Vizcaya, con un temporal de cojones de fuerza seis y olas de seis metros, que en mi caso me pusieron los cojones de corbata durante las 45 horas que navegamos hasta tocar costa asturiana en Gijón, agotador. Ni qué decir tiene que fue una locura por parte del armador, pues podríamos haber esperado unos días más antes de zarpar, ya que la meteorología no acompañaba para nada, pero me reservaré mi opinión al respecto. Zarpamos al anochecer y muy pendientes del AIS y el radar, pasamos la mitad de la noche esquivando pequeños buques pesqueros que salían a faenar en aguas francesas. Conforme íbamos separándonos de costa, a unas 20 millas, el mar fue empeorando hasta que entró la temida fuerza seis. Resistimos los pantocazos continuos y el mareo general, pero he de decir que el catamarán, de categoría oceánica se comportó como un campeón, y las velas, rizadas, aguantaron toda la travesía, aunque a veces parecía que el mástil se partiría por la mitad.

 

Sin embargo, lo agotador del cruce a Gijón quedó compensado con nuestra estancia tres días en esta maravillosa ciudad, que ha superado mis expectativas. Gijón es una auténtica maravilla, con un puerto en todo el centro de la ciudad, un ambientazo que no me esperaba en el norte y unas gentes amables y abiertas a los foráneos como nosotros. Nuestra estancia discurrió entre sidrerías, bares de pintxos típicos y un poco de turismo, en el que no podía faltar por supuesto una visita al mítico Estadio del Molinón, que para un futbolero como yo era visita obligada.Eso sí, la semana santa de allí no tiene nada que ver con la nuestra…un poco descafeinada diría yo, o como me dijo un señor de Gijón, «esto es una verbena comparado con lo que tenéis allí abajo».

 

 

Con pronóstico meteorológico favorable zarpamos con rumbo a Huelva, seis días interminables, los tres primeros a vela con un viento muy bueno, que nos hizo doblar el Cabo de Finisterre muy rápido. Noches de guardia esquivando pesqueros de arrastre e intentando reconocer todas las luces en la oscuridad, muy entretenido,y a veces, aburrido. Los tres últimos días,toda la costa portuguesa, a motor, todo lo contrario al cruce del Golfo de Vizcaya,  pues no acompañó el viento, pero sí el mar, que estuvo como un plato, y nos brindó puestas de sol y amaneceres únicos, visitas de delfines y aves marinas, alcatraces, charranes…..una maravilla para los que somos científicos y nos gustan los «bichos», además de cruzarnos con mercantes gigantescos y portacontenedores de 365 metros, cruceros de lujo, etc, que a modo de curiosidad buscábamos en el AIS, informándonos del rumbo que llevaban, a dónde se dirigían, qué transportaban, súper entretenido. Otras de mis distracciones, durante todo el día, fue prepararme y estudiar el temario para el examen del Patrón profesional de recreo, que estaba a dos semanas vista….(y que aprobé señores!).

 

Llegamos el Domingo por la tarde noche, después de haber doblado el Cabo de San Vicente en la punta portuguesa de la península y seis días de navegación a nuestras espaldas, con muchas ganas de pisar tierra, pero también con un poco de pena en mi caso, porque desconectar durante dos semanas de la ciudad, los whatsapp, el móvil, la tele y toda forma de comunicación, es un lujo al alcance de muy pocos, y se agradece. Es mi segunda gran travesía, otra más de unas 1000 millas, la mayoría a vela. Gracias a la fantástica tripulación, al Naylah, que es una maravilla y al buen hacer de todos, hemos llegado a puerto, con la mente puesta en el próximo destino, Ibiza….pero eso será dentro de un mes. Un saludo a todos…siempre de jerezanas maneras!

 

Posdata: Me quedé con la espinita de no haber podido hacer escala en Coruña y visitar a mi colega Damian, con el que tenía muchas ganas de pegarme una fiestecita, pero ya llegará!.

CUBA EN CINCO DÍAS

Hola ricoviajeros!

Si soñamos con un país diferente en el mundo, casi único por su gente, su forma de vida, sus paisajes, sus playas y sobre todo porque su cultura se paró en el tiempo, el sueño puede hacerse realidad. Si amigos viajeros, les hablo de la perla del caribe, en mayúsculas, Cuba.

Aprovechando mi viaje junto a mí chica a la Riviera Maya mexicana durante un mes, pensé en viajar a un país cercano durante cinco días que nos sobraban, y evidentemente, por la cercanía de Cancún, Cuba era ideal, pero se nos abría un dilema ante nuestros ojos…¿Serían suficientes cinco días para saborear esa cultura única en el mundo y empaparnos de la alegría de su gente?, ¿serían suficientes cinco días para relajarnos en esas playas con el mar turquesa y arenas blancas?. Pues bien amigos, después de haber viajado por Cuba durante cinco días, os puedo afirmar que la aventura es posible, a pesar de las recomendaciones y consejos negativos que nos daban amigos que ya habían estado, y que no deparaban buenas sensaciones, tales como “es imposible ver Cuba en cinco días”, “no vais a disfrutar de nada”, “para esos días no merece la pena ir” y unas cuantas más con las que podría llenar una página en blanco y que no pienso escribir para desilusionaros, al revés, os voy a contar cómo disfrutar de Cuba en cinco días.

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Capitolio de La Habana.

 

Ten en cuenta la temporada de huracanes.

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Plaza de la Revolución. La Habana. Cuba

 

Antes de viajar a Cuba tenemos que tener en cuenta que al ser un país caribeño, no hay estaciones marcadas, si no que existe una temporada seca, otra de lluvias y los huracanes.

La temporada de huracanes comienza oficialmente el uno de Junio, y finaliza el treinta de noviembre, aunque nosotros viajamos en pleno noviembre y ni un atisbo de tormenta, y menos aún de huracanes. Además, es una época propicia para disfrutar de las playas, ya que a los cubanos no les gusta ir a las playas a partir de Agosto, pues a partir de finales de agosto comienza su “invierno”, aunque tengan 29 grados de temperatura en pleno noviembre, y en las playas no hay casi nadie local.

 

Hazte un planning de lugares que visitar

SONY DSCPlayas del Este. Cuba

 

Para viajar por Cuba durante cinco días es necesario optimizar todo de una forma casi perfecta, si amigos viajeros, esto quiere decir levantarse a las seis de la mañana -pues en noviembre a esa hora hay pleno sol- y acostarse a las diez de la noche para poder descansar después de largos días de pateo.

Os detallo a continuación el planning que nosotros preparamos antes de llegar a La Habana, y que cumplimos a rajatabla, añadiendo incluso más de lo que habíamos planeado en principio.

DÍA 1………Llegada al aeropuerto José Martí de La Habana, taxi al alojamiento y visita a la Plaza de la Revolución, Universidad de la Habana, Heladería Coppelia y Malecón por la noche.

DÍA 2………Visita a la Habana Vieja, museo de la Revolución, Capitolio y diferentes monumentos de la ciudad. Todo caminando.

DÍA 3……… Autobús a playas del Este, día de playa, sol y snorkelling.

DÍA 4……… Taxi de La Habana a Viñales, llegada al alojamiento, excursión a caballo al Valle de Viñales, plantaciones de tabaco y cena y copitas en el pueblo.

DÍA 5……… Excursión al Cayo Jutías, día de playa, sol y snorkelling.

DÍA 6……… Taxi al aeropuerto José Martí, fin del viaje.

 

TEN EN CUENTA EL CAMBIO DE MONEDA

 

En Cuba existen dos tipos de moneda, por un lado, los pesos cubanos (CUP), y por otro los pesos convertibles (CUC). Como extranjero sólo podrás utilizar los pesos convertibles, que evidentemente es la moneda para extranjeros, muchísimo más cara que los pesos cubanos.

A la llegada al aeropuerto tendrás que cambiar la moneda en unos sitios específicos llamados “Cadeca”, al igual que en los diferentes sitios que hemos visitado en la isla.

 

¿HOTELES O CASAS CUBANAS?

 

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Casas coloniales en La Habana y Viñales.

 

En Cuba tendrás la oportunidad de alojarte en el típico hotel resort de los países caribeños, con pulsera del todo incluido, o bien en casas de familias cubanas autorizadas por el gobierno de su país, opción esta última que nosotros elegimos tanto en La Habana como en Viñales, y que superó nuestras expectativas, pues tienes la oportunidad de convivir con una familia cubana, que te ofrece su ayuda y te aconseja acerca de todo en general, además de mimarte como si fueras de su propia familia. El precio es insignificante en comparación con los grandes hoteles, y es que, por 25 euros la noche tienes una habitación doble con baño privado, limpia y muy acogedora.

Sin duda, queridos viajeros, alojarte en una casa cubana te permite empaparte de toda la cultura y de la vida diaria de una familia local, una ventaja enorme con respecto a lo que comentaba arriba sobre los resort, de cuyas playas no llegas a salir, con lo cual no tienes la oportunidad de conocer a fondo lo que es el cubano a pie de calle.

 

DISFRUTA Y DÉJATE LLEVAR

 

 

 

Después de haber planificado todo y haber elegido unas cosas u otras en varios aspectos, llega el momento de disfrutar de nuestra estancia y de dejarnos llevar por la alegría de las gentes de Cuba. No os preocupéis por nada más, pues es un país muy seguro, y aunque a veces la gente puede llegar a saturarte, enseguida comprenderás su forma de vida y sobre todo aprenderás a olvidarte del reloj, pues allí se paró el tiempo hace mucho tiempo, así que deja las prisas en casa y aventúrate a recorrer un pedazo de Cuba en cinco días, lo justo para que te enamores de este trocito de paraíso y decidas que es un país al que merece la pena volver.

Saludos!

 

BIENVENID@S!!

Buenas a tod@s!!

Somos José Manuel y Lucía, de Jerez de la Frontera y El Cuervo de Sevilla respectivamente. Nos dedicamos a la industria de los yates en Ibiza, como capitán y Azafata/marinera, y somos amantes de las escapadas de fin de semana y de los viajes largos y cortos, de todo tipo.

Por mi trabajo – licenciado en ciencias del mar, patrón de altura y marino profesional- he tenido la oportunidad de vivir en diferentes países, algunos desconocidos y auténticos paraísos, y siempre he pensado que sería un crimen no compartir mis experiencias con todo el mundo. Esta idea se la transmití a Lucía, de profesión totalmente diferente a la mía, pero que finalmente ha sucumbido al privilegio de poder navegar y trabajar en el paraíso Ibicenco.

Amantes de los animales, la naturaleza, y sobre todo, el mar, las playas, el snorkelling/buceo, nuestros viajes se centran en un 90% en estos campos, lo que no quiere decir que no me interesen los monumentos y la cultura en general de cada sitio que he visitado o en el que he vivido, u otros sitios como la naturaleza de montaña y el senderismo.

Por otra parte, nos consideramos  amantes del buen comer, barato y bueno, y nos encantaría compartir con todos los sitios gastronómicos que visitamos en cada escapadita, así que mezclaremos en este blog viajes y gastronomía.

Espero que os guste, y que nos sigáis en nuestros viajes, aportando ideas siempre positivas.

Un saludo para todos, siempre de jerezanas maneras!