ESCAPADA A TOLEDO

Buenas ricoviajer@s!

Con la pandemia de coronavirus vamos a tener muy difícil viajar fuera de España en los próximos meses, así que es momento de hacer un poco de turismo nacional, y vaya si somos privilegiados, pues vivimos en uno de los países con mayor variedad de ofertas, tanto gastronómicas como de paisajes, ciudades, pueblos, montaña, mar…

Entre todos tenemos que volver a levantar nuestro país, así que nosotros seremos los primeros en contribuir viajando a destinos nacionales en cuanto se termine el estado de alarma.

Una de las escapadas que hicimos un fin de semana el pasado enero fue a Toledo, la ciudad de las tres culturas, una maravilla que no habíamos visitado antes, y que nos sorprendió por su belleza, y por su ambiente en las calles, a pesar de que fuimos el siguiente fin de semana a los Reyes Magos, y los bolsillos están resentidos.

Tras salir del trabajo el viernes a las tres de la tarde, nos subimos al coche y pusimos rumbo a Despeñaperros, el cual dejamos atrás a eso de las nueve de la noche. Hicimos una paradita para merendar y continuamos hasta Toledo, llegando a las diez de la noche, lo justo para dejar nuestras mochilas en el alojamiento y salir a cenar.

Esta vez utilizamos la conocida web de alojamientos turísticos «airBnb» para reservar una casita en pleno casco histórico de la ciudad, a un paso del famoso Alcázar y de toda la ruta turística y monumentos, al precio de 100 euros el fin de semana.

Se puede aparcar gratis en unas explanadas que hay abajo del casco antiguo de la ciudad, y subir por unas escaleras mecánicas enormes que te dejan justo en el centro, arriba del todo, pues el casco antiguo está en una montaña.

El propietario, Jose, nos estaba esperando, y tras una breve charlita con él -muy amable- nos instalamos en nuestra habitación, una auténtica maravilla, preciosa, con las paredes de piedra y muy acogedora. La casa mantiene toda la esencia de esa época, con los techos de vigas de madera con grabados que aún conservan, y un patio precioso.

Salimos a cenar siguiendo las recomendaciones de un amigo, y buscamos un sitio con comida típica toledana, «El Trébol», bueno, bonito y barato. Cuando llegamos había bastante gente cenando, pero tuvimos la suerte de pillar una mesa para dos.

Pedimos la especialidad del bar, las pulguitas, en mi caso, de carne de caza, de ciervo, muy típico de esta zona de España, deliciosas y muy baratas! a 2,80 euros cada una!!

Además, por sugerencia de la camarera que nos atendió, una chica súper simpática y atenta, probamos la «Bomba trébol», que es una patata rellena de carne, pimientos, salsa ali-oli y tomate picante. Estaban buenísimas, y a sólo 3,90 euros cada bombita.

La cenita -exquisito todo- más unas cervezas nos costó 16 euros, sin duda excelente recomendación.

Tras la cena nos animamos a tomarnos unas copitas y de paso echar un vistazo a la noche toledana. Por la calle nos encontramos con varios relaciones públicas que nos invitaron a chupitos, y visitamos un pub que se llama «Camelot« y una discoteca más grandota que parecía ser una antigua iglesia, llamada «Círculo de las artes», muy original.

Tenemos que decir que la noche estaba poco ambientada en estos locales, pues como  comentaba, los bolsillos están muy machacados después de Navidad.

Tras las copas, con una temperatura de un gradito, volvimos a la casa para reponer fuerzas para el sábado. En Toledo hace mucho frío en enero, así que hay que abrigarse bien con guantes, abrigo y gorro.

El sábado amaneció gélido, con grados bajo cero, así que nos abrigamos bien y nos fuimos para la oficina de turismo, que se encuentra en la plaza más famosa de la ciudad, la plaza de Zocodover, donde confluye todo el turismo. A las diez de la mañana ya estaba todo lleno de turistas que vienen en autobuses y en tren desde Madrid a visitar la ciudad en un día.

Decidimos de comprarnos la pulsera turística que te da acceso a los siete monumentos más importantes de Toledo por 10 euros, aunque nos disgustó que no incluya la visita a la catedral, aunque sí puedes acceder a una parte gratuita.

Con la pulsera turística puedes visitar gratis los siguientes monumentos en Toledo:

  1. Iglesia de los jesuitas
  2. San Juan de los Reyes
  3. Antigua mezquita del Cristo de la Luz
  4. Santo Tomé
  5. Iglesia del Salvador
  6. Antigua Sinagoga de Santa María la Blanca
  7. Real Colegio de doncellas nobles

En Santo Tomé se encuentra el famoso cuadro del Greco, «El Entierro del Señor de Orgaz», mundialmente conocido.

En una mañana da tiempo de visitar todos perfectamente, y hay un poco de todo, con vestigios almohades, judíos y romanos, de ahí que a Toledo se la conozca como la ciudad de las tres culturas.

Puedes visitar iglesias como la de los jesuitas, puedes visitar monasterios con su claustro y jardín en San Juan de los Reyes, puedes ver una auténtica Sinagoga judía en Santa María de la Blanca, o una antigua mezquita en el Cristo de la Luz. Diferentes culturas en la misma ciudad hacen que tenga un atractivo único y que se disfrute mucho con las visitas.

El Real Colegio de Doncellas nobles es actualmente una residencia universitaria, con una patio precioso, que se puede visitar tambien con su iglesia.

A la torre de la iglesia de los jesuitas se puede subir, con unas vistas únicas del casco antiguo. A nosotros nos gusta bastante subir a las torres, mucho más que visitar las iglesias, así que no lo dudamos.

Visitamos también un taller artesano en el que hacían espadas y otro donde hacían Damasquinos, una técnica que utilizan con hilo de oro para hacer todo tipo de gemas, colgantes, figuras…

Espadas y Damasquinos

Lo de las espadas y el acero en la ciudad es una industria muy conocida, pues de aquí han salido las espadas que salen en películas muy famosas como el señor de los anillos, Conan, entre otras, y te venden las réplicas exactas, auténticas maravillas hechas a mano, cuyo precio ya podréis imaginar…bastante elevado.

Cuando terminamos el circuito turístico eran justo casi las tres de la tarde, y decidimos irnos a comer para seguir visitando más cosas por la tarde. No puedes irte de Toledo sin probar su plato más famoso, las carcamusas, una especie de estofado con carne.

Para comer entramos en un bar que se llama «La Mona», donde probamos el famoso plato y algunas tapas más, con sus respectivas cervezas.

En noviembre y con ese frío se agradecen los platos calientes y calóricos, que te reponen al momento.

Pedimos las famosas carcamusas (4 euros), unos huevos rotos con gulas y gambas (8 euros) y una ración de secreto ibérico a la parrilla (8,5 euros). Demasiada comida para dos personas, por un precio muy bueno, que con las cervezas no llegó a 25 euros.

Hartos de comer nos fuimos a visitar otros monumentos ya fuera del circuito turístico que incluía la pulsera, como la muralla que rodea la ciudad, la famosa puerta de Bisagra , y una exposición de máquinas de tortura que estaba expuesta ese mes.

Diferentes exposiciones

En Toledo hay diferentes exposiciones de diferente temática a lo largo del año, que aunque cuestan dinero, no son muy caras visitar, creo recordar que nos costaron entre tres y cinco euros cada una. Cuando nosotros fuimos había una exposición de máquinas de guerra antigua, de máquinas de tortura y de las antiguas brujas y su relación con la Inquisición.

Tras pasear por el centro, ya de noche, ver y comprar algunos souvenirs en las diferentes tiendas de espadas que hay por la ciudad, cogimos el tren turístico que te lleva a los miradores que hay alrededor del río, desde donde se puede ver el casco antiguo entero.

Desde el mirador del Valle hay unas vistas increíbles a la ciudad, y queríamos verlo de noche, así que aprovechamos e hicimos el viajecito.

Tras el tour de los miradores volvimos a la casita, justo para ducharnos e irnos a cenar con dos amigos que trabajan por la zona.

Fuimos a cenar a un bar que se llama «Taberna cuchara de palo», y pedimos unas cañas de berenjena en bastones con miel y sésamo (7,20 euros), unas croquetas caseras (7,40 euros) y unos taquitos de ciervo estofado (10,90 euros), más una botella de vino para los cuatro. En total unos 32 euros entre los cuatro. Una buena elección para cenar, porque estaba todo muy bueno.

Para terminar la noche nos tomamos unas copas en un local de moda que se llama «Pícaro», también el centro de la ciudad, con bastante más ambiente que la noche del viernes.

El domingo dedicamos la mañana a visitar la exposición de brujería, comimos unas hamburguesas en el MCdonalds y nos fuimos directos en el coche con las maletas -tras despedirnos del casero- hacia el mirador del Valle, para verlo esta vez de día.

Tras las fotitos de rigor, a conducir de vuelta a casa tranquilamente, 6 horitas en coche con la carretera bastante tranquila, con parada para merendar en un pueblecito cerca de Córdoba.

Hasta la próxima!

Lo que más nos gustó

  • Toda la ciudad es muy bonita, con buen ambiente
  • El centro histórico está muy bien mantenido
  • Facilidad para visitar monumentos, todo señalizado
  • Ciudad muy pequeña y visita muy agradable
  • La casa donde nos alojamos
  • Los talleres y las tiendas de espadas

Presupuesto para dos personas

  • Alojamiento fin de semana…….. 100 euros
  • Comidas y cenas ……………………… 55 euros
  • Pulseras turísticas …………………… 20 euros
  • Exposiciones …………………………….. 12 euros
  • Souvenirs …………………………………. 15 euros
  • Diésel …………………………………………. 80 euros
  • Total……………………………………………. 282 euros

EL RETORNO DEL PARCHÍS Y LA OCA

Buenas ricoviajer@s!

Quién me iba a decir a mí que a mis treinta y seis años me iba a volver un viciado del parchís y del juego de la oca. Los recuerdos de mi infancia volviendo de repente, aquellas largas tardes jugando con mis abuelos y mis tíos, han vuelto al presente.

Y no hablo de las aplicaciones online,  que me parecen muy entretenidas; hablo del tablero físico, el tirar el dado con el vasito de colores,  en definitiva, de la esencia pura. Cuántos recuerdos me ha traído y qué buen compañero he tenido durante estos cincuenta y tantos días de encierro forzoso.

Las tardes de la cuarentena no hubieran sido lo mismo sin ti parchís, así que te pido perdón por haberte tenido infravalorado y guardado todos estos años atrás, y quería agradecerte todas las tardes que me has dado junto a mi madre, tardes de emoción, de risas, de nervios por ver quién comía a quién, y hasta de mosqueos por perder.

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A partir de ahora, y cuando seamos libres, prometo valorarte mucho más, y utilizarte en las tardes de playa que nos esperan (crucemos los dedos), en las noches de veranito de la azotea de casa, con amigos y familiares.

Tampoco puedo olvidarme de hacer un homenaje al juego de la oca, ese que normalmente está en la otra parte del tablero y al que todos jugamos cuando acabamos hartos del parchís… de oca a oca y tiro porque me toca, de puente a puente, dos turnos sin tirar en la cárcel, de dado a dado, caer en la muerte y empezar de cero…

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Qué decir del bingo casero…al que muchos han jugado desde los balcones y terrazas. Tapar los números del cartón con garbanzos, botones o lentejas no tiene precio, como tampoco tiene precio el cantar línea o bingo como si te hubiese tocado un euromillón.

Ha sido un placer volver a los juegos de mi infancia, volver a esa esencia que nunca se había marchado, pero sobre todo comprobar -una vez más- que la felicidad está en las cosas más simples que a veces no valoramos.

Un saludo!

ALQUILAR UN BARCO, ALTERNATIVA PERFECTA PARA VACACIONES ESTE VERANO

Buenas ricoviajer@s!

Llega el calorcito, el verano, y con el las ansiadas vacaciones, que este año, por desgracia, van a ser muy diferentes de las que hemos conocido hasta ahora. Al final del confinamiento y de las sucesivas fases que nos esperan, veremos o no si podemos disfrutar de las playas y los chiringuitos, de solo las playas, o en el peor de los casos -esperemos que no- de ninguno.

El acceso a las playas podría ser escalonado, con distancias de seguridad en la arena e incluso puede que tengamos que ir por turnos, con un horario y otras restricciones.

Todo esto, sumado a la incertidumbre de si abrirán los hoteles y alojamientos turísticos, pues a algunos no les salen los números abriendo al 30-50%, hace que los profesionales del sector náutico afrontemos nuestra particular temporada de una forma totalmente diferente a lo que conocíamos hasta ahora.

Sin embargo, y teniendo en cuenta el tema de los hoteles, la situación actual se presenta como una oportunidad de dar a conocer más aún el sector del chárter náutico, es decir, el alquiler de embarcaciones a particulares, y que la ciudadanía se acerque a nuestro sector, estigmatizado siempre con la palabra «Elitista», «sector para ricos» y otras burradas más que hemos estado oyendo desde siempre.

En primer lugar, existen barcos para todo tipo de clientes, de diferentes esloras y con distintas actividades, para familias, para solteros y solteras, para fiestas, para disfrutar del placer de navegar, para parejas, para simplemente fondear en cualquier cala y pasar un día magnífico, o para hacer una ruta y alojarte en el mismo barco durante unos días o un período determinado.

Evidentemente, al igual que hay diferentes tipos de barcos y diferentes tipos de clientes, también hay diferentes tipos de precios, para diferentes tipos de bolsillo, y es que, no es lo mismo alquilar una lanchita neumática que un velero, o un barquito de pequeña eslora que un yate.

La situación a la que nos estamos enfrentando hace que alquilar una embarcación sea una de las mejores alternativas para este verano, porque nos va a ofrecer poder estar en grupos reducidos, en familia en muchos casos, o en pequeños grupos de amigos, con una privacidad, sin depender de las aglomeraciones de las playas, que por supuesto, van a ser prohibidas.

La mayoría de la gente hace prejuicios antes de conocer el tema de la náutica de recreo, y es un error, pues como decía antes, hay precios para todos, y barcos y actividades para todos ,que se adaptan además a lo que cada uno prefiera.

Otra de las preocupaciones es el tener que disponer de una titulación para poder alquilar, pero sin embargo, en esloras menores a cuatro metros se puede perfectamente alquilar y pasar un día increíble en cualquier playa o cala por un precio muy competitivo, que todos podemos permitirnos.

¿ Barco a motor o veleros?

Evidentemente, para alquilar veleros o yates de cierta eslora ya será necesaria la respectiva licencia, pero tampoco hay que preocuparse demasiado, porque la mayoría de alquileres incluye ya la tripulación, con lo cual no hay que preocuparse más allá de pasarlo bien y disfrutar.

 

El precio medio de alquiler de un velero de doce metros, que es la eslora que más de despacha, suele variar entre 450 y 750 euros el día. Aquí viene el susto para muchos, pero ojo, nos es por persona, es el precio completo. Es decir, si normalmente el máximo de personas que se admiten son 12, hay que dividir ese precio entre doce personas, con lo cual puede salirnos menos de 60 euros el día por persona, un precio que todos, aunque sea un día, podemos permitirnos.

Un velero de doce metros suele tener dos o tres camarotes dobles, con su cuarto de baño, y su cocina. Son pequeñas casitas, donde pasar unos días es una experiencia única e inolvidable, sobre todo para los pequeños de la casa.

Para barcos a motor los precios también se ajustan dependiendo de lo que queramos, y dependiendo de la eslora que elijamos. Podemos optar por lanchitas con la cubierta abierta, tipo «searay», «monterrey», etc, o bien podemos elegir esloras más grandes como cranchi o sunseeker.

Para este tipo de barcos, los precios pueden oscilar entre 70 y 300 euros por persona, siendo los más pequeños alquilables por 400-500 euros al día, y los más grandes entre 1000 y 4000 euros, hay para todos los gustos y bolsillos.

Hay que tener en cuenta que el gasto de combustible es muy superior en los barcos a motor que en los veleros, con lo cual el gasto también es mayor.

Fondear o puerto

Según elijamos una u otra modalidad, los precios pueden variar. Aunque la mayoría de barcos de alquiler incluyen el puerto base, hay algunos, sobre todo las grandes esloras, en los que el puerto es un extra.

Al fondear en alguna cala para hacer noche, también puede variar el precio por pernocta.

Experiencia única

Pasar unos días navegando y recorriendo playas sin aglomeraciones es una de las experiencias más increíbles que se pueden realizar, sobre todo para aquellos que no han tenido contacto previamente con el mundo de la náutica y que no saben mucho de barcos.

Sin duda, cuando se prueba este tipo de experiencias, casi el 90% repite, con lo cual estamos ante una de las mejores opciones para este verano atípico que vamos a tener.

 

 

 

 

ROMA EN CINCO DÍAS

 

Buenas ricoviajer@s!

Tras un nuevo fin de temporada ibicenco –y ya van cinco veranos- es turno de nuestras esperadas vacaciones anuales del mes de noviembre. La temporada este año ha sido dura, hemos cambiado de yate, y aires nuevos han entrado en nuestras vidas, pero de este tema os hablaré en otro post.

Por fin nos decidimos a conocer la bella Italia, un país a dónde siempre hemos querido ir, pero que por una cosa u otra al final nunca habíamos visitado. Comenzamos este tour con Roma, la ciudad eterna y capital del país.

Cinco días pateando la ciudad, descubriendo rincones, turísticos y no tan turísticos, y degustando la gastronomía romana, ¡Vaya empacho de pizzas y pasta! 😀

VUELOS

Esta vez elegimos Ryanair para volar, desde el aeropuerto de Sevilla, al que llegamos en nuestro propio coche, utilizando la oferta de los parking de Aena para los días que hemos estado fuera, lo que te da más comodidad y rapidez, ya que Sevilla está a solo una hora de Jerez y se llega muy rápido en coche, ya que de la otra forma habría que coger tren y autobús al aeropuerto, siendo el precio al final muy similar a lo que gastas en coche particular, además del tiempo ahorrado que supone.

El aeropuerto de Ciampino, al que llegamos, se encuentra a una media hora de Roma en tren. Hay que coger un bus de la terminal a la estación de tren de Ciampino, que tarda diez minutos. De otra forma, para ir caminando, se tarda más de media hora, porque hay que rodear todo el aeropuerto por su perímetro, y es bastante largo.

El precio del bus + tren a Roma son 5,40 euros en total, y los puedes comprar en unas máquinas expendedoras que te encuentras en la salida del aeropuerto.

Veinte minutos y te deja en Termini, la estación central de Roma.

ALOJAMIENTO

Después de sondear varios alojamientos en varios sitios web, reservamos por booking un hostalito cerca de la estación central de trenes de Roma, Termini, con el metro a cien metros y conexión con el centro de la ciudad en quince minutos.

El “Roman Enchantment” se convertiría en nuestra base de operaciones durante los cinco días siguientes. El hostal está en una zona muy tranquila, y tiene cerca varios restaurantes, de tipo comida rápida y también para comer medianamente bien.

Su propietario, Vicenzo, es un señor que te da una cálida bienvenida, siempre atento para que te sientas como en casa, y rápidamente te da un mapa y te señala los sitios que merece la pena visitar y cuando, explicándote las peculiaridades de cada uno. Además, te aconseja dónde comer y cenar por allí en los alrededores, sin duda, una gran ayuda, sobre todo cuando llegábamos cansados de andar km y km por la ciudad al final del día.

La habitación doble, genial, sin grandes lujos, pero limpia y confortable. La cama cómoda, con buenas almohadas, cosa que un servidor agradece siempre, porque soy muy “especialito” para dormir, y siempre me gusta que sobre todo las almohadas no sean blandas de esas malas que venden en el Ikea.

alojamiento roma

Como anécdota, nos encantó el ascensor que tiene el edificio donde se encuentra el hostal, un ascensor antiguo de los que se ve en las películas, con su cancela de rejas que hay que abrir para entrar al ascensor, y un mecanismo súper antiguo que se ve in situ el funcionamiento.

 

TRANSPORTE

Para movernos por la ciudad lo hicimos casi todo a pie, pues el centro está a unos veinte minutos caminando del centro de Roma, un paseo por el que además tienes que pasar por delante del Coliseo, lo que nos permitió verlo de día y de noche todos los días.

El precio del billete unitario del metro es de 1,50 euros, y tiene una duración de 75 minutos, en los que puedes subir y bajar todas las veces que quieras.

Hay diferentes bonos de viaje, pero en nuestro caso, sólo cogimos el metro para volver al hostal al final del día, por cansancio, con lo cual nos fue más económico gastar tres euros al día que comprar un bono.

DÍA 1: LLEGADA A ROMA

Aterrizamos en el aeropuerto de Ciampino a las once de la mañana, con una temperatura de unos doce grados, nada mal para ser noviembre. Tras salir del aeropuerto y comprar los billetes para el autobús y tren con destino al centro de Roma en las máquinas que comenté antes, nos dirigimos a las paradas de autobús, y cogimos el primero que pasó, que nos dejó en la estación de Ciampino, que es un pueblo pequeño, con bastante vida por lo que pudimos observar durante el “paseíto” en autobús, con pinta de ser un pueblito “dormitorio” de Roma.

Los vagones de los trenes de cercanías italianos tienen dos plantas, y normalmente van abarrotados de estudiantes y trabajadores que van y vienen de Roma. Son bastante cómodos, con asientos de color azul.

Cuando llegamos a Roma eran casi la una de la tarde, así que nos dirigimos desde la estación central de Termini al hostal, que estaba a unos quince minutos, con la mala suerte de que empezó a llover, y sin paraguas, andar con lluvia el primer día de un viaje es jugártela a pillar un resfriado y que te joda todo el plan, así que aguardamos un poco hasta que escampó.

Al llegar al hostal hablamos con Vicenzo, su propietario, tal como os comentaba más arriba, y nos fuimos directamente a comer a un bar pequeñito que hay justo abajo, el “Primos”, digamos de “tapeo” y comida rápida. En mi caso decidí probar unos gnocchis a la boloñesa que estaban muy buenos, y además probé una cerveza italiana. Los dos menús, el de Lucía y el mío, 22 euros, nada mal para la fama de caro que tiene Roma. No empezamos mal.

Tras el almuerzo nos dirigimos caminando para el centro a eso de las tres de la tarde, con nuestra primera parada en el espectacular Coliseum, que nos pillaba de paso desde el hostal.

 

A esa hora en temporada de invierno es muy difícil visitar, así que preguntamos en las taquillas y nos comentaron –Vaya suerte la nuestra- que al día siguiente las visitas eran gratuitas, que procurásemos llegar temprano para no esperar colas y listo, una cosa menos!

Tras tomar las fotografías de rigor desde todos los ángulos, seguimos caminando hacia el centro, pasando por el Foro romano y el mercado de Trajano, que se ven en la misma calle, y llegamos al Altar de la Patria, el monumento a Víctor Manuel II.

El Altar de la patria es un monumento de mármol blanco con figuras espectaculares, y dos guardias que custodian todo el tiempo el fuego como homenaje a los caídos. Fuimos subiendo por el monumento, desde donde cada vez más se podía observar la Piazza Venezia y el Coliseum al fondo.

El museo que hay en el interior, museo nacional, es de acceso gratuito, así que lo visitamos. En el museo hay varias exposiciones que muestran momentos de la historia nacional, con varios objetos como cañones, uniformes militares, construcciones, etc.

Si quieres subir a la parte superior del monumento hay que pagar 12 euros y esperar la cola del ascensor. Nosotros no lo consideramos una visita imprescindible, así que decidimos seguir caminando.

Veinte minutos después llegamos a la Piazza Navona, donde se encuentra la famosa fuente de los cuatro ríos, con espectaculares figuras talladas en mármol, impresionante la mires desde donde la mires. Además hay dos fuentes más en la misma plaza, llena de turistas completamente, donde tienes que hacer cola para sacarte una foto en cualquiera de las fuentes. Cuando llegamos a la plaza ya era de noche, así que vimos todo iluminado, que es totalmente diferente a cómo se ve de día.

La siguiente parada, tras callejear un poco, fue el Panteón de Agripa, espectacular monumento, con sus columnas enormes fuera y el interior en penumbra, con el óculo abierto al cielo. Es muy curioso porque como estaba lloviendo solo entraba el agua por el óculo al interior. Te tienes que quitar la gorra, sombrero o gorro de lana para acceder al interior, pues el Panteón es en realidad una iglesia, donde se ofician ceremonias religiosas, y te hacen mantener el debido respeto.

Pudimos visitar la tumba de Víctor Manuel II y la tumba del pintor Rafael, el genio del renacimiento. Como anécdota, comentar que en la puerta del Panteón hay muchísimo vendedor ambulante vendiendo paraguas para la ocasión, y muchísimos relaciones públicas que te avasallan con publicidad para que vayas a cenar a sus locales.

 

Tras la visita, entramos a un bar de al lado para reponer fuerzas con un “snack” rápido y unos refrescos, 13 euros entre los dos, que para estar en toda la parte turística tampoco nos pareció caro.

Del Panteón de Agripa nos dirigimos caminando al monumento que más ilusión nos hacía ver, la famosa Fontana di Trevi. Yo, personalmente, la encontré más espectacular de lo que me esperaba, superó todas mis expectativas, me la esperaba mucho más pequeña, pero allí estaba, enorme, con figuras de mármol gigante, con la iluminación nocturna, que aún resalta aún más el conjunto, y con una cantidad de turistas que no había visto hasta el momento en ningún otro sitio que haya visitado.

En la Fontana di Trevi hay que esperar colas para bajar a nivel de la fuente y tomarte una foto o cumplir con la tradición de tirar una moneda al agua, y ojo, hablamos de noviembre, no quiero ni pensar cómo será en temporada alta!

La verdad es que puedes quedarte mucho tiempo admirando el monumento, es increíble verlo desde todas las esquinas y oír el ruido que hacen los chorros de agua cayendo.

Nos quedamos por la Fontana como una hora y media, y nos hicimos fotos y tiramos las monedas al agua. A partir de las nueve de la noche empieza a bajar la cantidad de turistas, y da gusto verla con poca gente.

Con la visita a la Fontana di Trevi decidimos poner fin al primer día en Roma, y volvimos caminando al hostal, aprovechando para tomarnos fotos con el Coliseum iluminado, que es una maravilla sin turistas a las diez de la noche.

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Para cenar elegimos un restaurante que estaba justo en frente del hotel, con unas pizzas artesanas muy buenas. Su nombre, Sangio’ L’Antico Forno – Ristorante Pizzeria. El precio de la cena para dos personas, 23 euros, incluyendo dos cervezas. Como podéis imaginar, la cerveza es bastante cara en Roma, cualquier bebida alcohólica allí es cara.

 

DÍA 2: VISITA AL COLISEUM, FORO Y PALATINO

EL segundo día de nuestra estancia en Roma comenzó muy temprano. A las ocho de la mañana estábamos saliendo del hostal rumbo a la visita del Coliseum, que como os comenté, era gratuita ese día.

Cuando llegamos había una pequeña cola ya para pasar el control de seguridad – todos los monumentos en Italia funcionan como el control de seguridad de los aeropuertos – que pasamos sin problemas en diez minutos.

El Coliseum es un monumento espectacular. Poder pasear por unas ruinas que tienen más de dos mil años hace que te imagines esa época in situ, te hace pensar en la cantidad de gente que pasaría por ahí, en cómo irían vestidas, de qué hablarían…si esas piedras hablaran…cuántos siglos de historia han pasado por ahí. Es una sensación rara de explicar una vez que estás ahí dentro.

La visita se empieza en la planta inferior, y poco a poco vas rodeándolo y ascendiendo niveles, hasta llegar arriba del todo, donde las vistas de todo el conjunto son increíbles. A su vez, se puede ver el exterior, el Arco de Constantino y todo el foro y el palatino al fondo.

 

Una vez que terminas la visita del Coliseum, el ticket incluye también el Foro y el Palatino. La visita al Coliseum la hicimos en una hora y media, y después de sacar mil fotos de nuevo nos dirigimos hacia el Foro, que es un conjunto de ruinas romanas que se recorren en unas dos horitas si vas tranquilo.

El día no nos acompañó, pues nos llovió todo el tiempo, pero esta vez nos aseguramos de coger los paraguas pequeños que yo había traído para la ocasión en la maleta, así que sin problema fuimos visitando las ruinas.

Tengo que decir que yo personalmente acabé bastante cansado de ver piedras y ruinas. Son demasiadas, y si te compras un audioguía te puedes quedar un día entero viéndolas, así que nosotros hicimos la visita a un ritmo más rápido, sobre todo para ver más cosas después de comer, teniendo en cuenta que había que visitar el palatino al final.

El Palatino es la última visita con el tour del Coliseum. Es un conjunto de jardines con un palacio al cual no entramos porque valía como quince euros por persona, además de que ese día curiosamente estaba cerrado (Tickets gratis).

Después de subir arriba del todo, y ver jardines y fuentes, dimos por terminada la visita, justo a la una de la tarde, la hora de comer en la zona de la Fontana di Trevi, para verla también de día.

Tras ver de nuevo la Fontana, no me pareció tan espectacular de día. De noche gana muchísimo con la iluminación, pero teníamos que verla en ambos casos, merece mucho la pena contemplar semejante obra de arte.

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Para comer elegimos uno de los bares de la zona, dos menús, con filete empanado y ensalada, y dos cervezas. El precio, 31,50 euros, un poco más caro, y además la comida nada del otro mundo, mala elección esta vez.

Cuando terminamos de comer, y ya que estábamos justo al lado, visitamos de nuevo el Panteón de Agripa, para verlo de día. Una visita rápida, sólo para compararlo de día. Lo curioso de esto es ver la luz entrando  por el óculo, que como comenté, está abierto al aire libre.

Y después de esto, llegaba para mí un momento muy especial en nuestro viaje. Este momento es un homenaje a todos aquellos que hayan sido alumnos en la infancia del colegio Las Esclavas, ya sea en Jerez o en cualquier otra ciudad del mundo. Días antes de nuestro viaje logré localizar a la que fue mi profesora en el cole desde los diez a los catorce años, una religiosa de las esclavas del sagrado corazón, la Hermana Inés, que gustosamente se prestó a recogernos donde fuese y a enseñarnos la comunidad de las esclavas de Roma, que además es donde se encuentran los restos de la fundadora de la congregación hace ya más de un siglo, Santa Rafaela María.

Nos dirigimos a la Vía XX de Settembre, donde se encuentra la comunidad y su iglesia, Santa María de la Vittoria, curiosamente donde también discurre una novela de Dan Brown muy conocida, “Ángeles y demonios”, para los que os guste la trama del código Da Vinci.

Decir que nuestra anfitriona se portó estupendamente con nosotros, ya que no sólo nos enseñó la casa de Santa Rafaela, donde vivió una gran parte de su vida la santa, sino que también pudimos entrar a visitarla en primera persona y ver algunas reliquias, además de las fotos de la visita del Papa Francisco y el libro de firmas, en el cual dejamos el recuerdo de nuestro paso.

Sin duda, una experiencia inolvidable para alguien que haya sido alumno del cualquier cole de las esclavas, que nunca olvidaré.

La Hermana Inés nos llevó a visitar con su coche la Piazza del Popolo, y acabamos el día con ella en la plaza San Pedro, en el Vaticano, admirando la basílica, que como todos los monumentos en Roma, recomiendo ver de día y de noche, porque cambian totalmente.

Tras despedirnos de ella y haber pasado una gran tarde, cogimos el metro de vuelta al hostal, y decidimos cenar donde habíamos comido el primer día, el “Primos”, donde su dueño, muy amable también ya empezaba a conocernos. Nos zampamos dos pizzas esa noche, y nos fuimos a descansar.

DÍA 3: VISITA A LA ISLA TIBERINA , LA BOCA DE LA VERDAD Y AL TRASTÉVERE

Nuestro tercer día empezó de nuevo temprano, y de nuevo lluvioso. Nuestro objetivo para este día era visitar todo lo que nos diese tiempo, pues queríamos dedicar el cuarto día íntegro a la visita al Vaticano, sin prisas.

La idea fue muy buena, ir caminando en dirección a la zona del río Tíber y el Trastévere, e ir visitando cosas y haciendo paradas en los monumentos alrededor.

La primera parada la hicimos cerca del Altar de la patria, en la plaza de los Museos Capitolinos, que decidimos no visitar para no perder toda la mañana en un museo, pues es enorme.

En la plaza de los museos destaca la Cordonata Capitalina, una serie de columnas con dos estatuas enormes de mármol (qué raro, mármol en Roma 😀 ). Tras hacernos unas fotos seguimos caminando, hasta llegar al Teatro Marcello, que es un tratro romano que se conserva bastante bien en su parte exterior, con un conjunto de ruinas donde destaca el Pórtico d’Ottavia. Esta zona se visita en quince minutos, se ve todo caminando rápidamente.

Decidimos parar en un bar justo al lado del Teatro Marcello, para desayunar algo y recargar pilas, y resulta que nos metieron el mayor clavazo de la historia de este viaje. Ni siquiera al lado de la Fontana di Trevi nos sentimos tan estafados. Cierto es que somos culpables por no haber leído la carta antes de pedir. Dos Croisanes y dos zumos de naranja nos salieron 19,50 euros. El sitio se llama Antico Caffé del Teatro Marcello, lo pongo para que no lo visitéis y seáis timados como fuimos nosotros. Ahí lo dejo, el que avisa no es traidor.

Con el malestar aún en el cuerpo por el timazo sufrido, nos dirigimos a la zona del gheto judío, justo al lado del Teatro Marcello, ya bordeando el río Tíber. Vimos la Sinagoga y callejeamos un poco, pero nada más que reseñar, pensamos que hay zonas más interesantes en Roma. Quince minutos y seguimos caminando.

La siguiente parada, la Isla Tiberina, en medio del río, a la que se accede por el Ponte Fabricio. La isla es muy pequeñita y basta media hora para visitarla. Hicimos visita a la iglesia donde se encuentra enterrado el apóstol San Bartolomé, lugar de peregrinación al estilo de nuestro Santiago.

Decidimos volver hacia atrás, hacia el centro, y visitar lo que teníamos apuntado cómo imprescindible, porque a las once de la mañana que eran nos parecía demasiado pronto para meternos al Trastévere.

Antes de ir adentrándonos de nuevo al centro, hicimos parada en la iglesia donde está la famosa “Boca de la veritá”, para hacernos la famosa foto con la mano dentro de la boca, y donde hay que hacer cola para ello, debido al número de turistas que se concentra allí. Repito, no me imagino en temporada alta como será…

Como anécdota, decir que la iglesia donde está la Boca de la verita es una de las más antiguas de Roma, con catacumbas incluidas que se pueden visitar.

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Callejeando nos encontramos varios edificios que no teníamos apuntados para visitar, y es que, lo bueno que tiene perderte por las calles del centro de Roma, es que encuentras muchísimos monumentos y muchísimas ruinas que no están marcados en los circuitos turísticos.

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Llegamos al Campo de Fiori, y nos perdimos por su mercado al aire libre que montan en la plaza, y que Vicenzo, el dueño del hostal, nos recomendó visitar. Hicimos fotos a verduras y frutas con cientos de colores, que nos hicieron pasar un ratito muy bueno.

Y caminando de nuevo llegamos a un conjunto de ruinas que se llama “Largo di torre argentina”, en mitad de la calle. Es una excavación enorme rodeada de cristales, a los que te puedes asomar y contemplar todo. Una pequeña ciudad de la civilización romana descubierta en mitad de las modernas calles del centro.

San Ignacio de Loyola fue nuestra siguiente parada, y es que esta iglesia se escapa un poco del circuito turístico, pero tiene uno de los mejores frescos visitables en la ciudad, y gratis. Muchísimo mejores que la capilla Sixtina por ejemplo, en mi opinión. Tremendos frescos que parecen estar en 3D, coronan el techo de la Iglesia, y te dejan con la boca –literalmente hablando- abierta.

Las siguiente visita la hicimos a San Andrea della Valle, iglesia que recomiendan visitar también, lugar donde está enterrado el aposto San Andrés, el de la cruz en X como lo conozco yo. Aquí sí que nos cobraron tres euros para entrar, de las pocas iglesias que nos cobraron por visitar, pero mereció la pena, por los frescos que tiene y los altares, las figuras escultóricas, muy buenas.

Ya de paso hicimos visitas fugaces a otras iglesias de alrededor que también nos recomendaron, como San Luis de los franceses, San’t Ivo alla Sapienza y Santa María sopra Minerva, además de hacernos fotos en la columna de Marco Aurelio y en el templo de Adriano, que conserva las columnas enormes de piedra.

 

Antes de marchar para el Trastévere, vimos la Piazza Novona de día, con sus impresionantes fuentes, y tras sentarnos un poco a descansar, pusimos rumbo al almuerzo.

Cruzando el Ponte Garibaldi, con la respectiva foto, llegamos al famoso Trastévere, el barrio bohemio de Roma, que siendo sinceros, a nosotros no nos pareció nada del otro mundo. Tiene más fama de lo que realmente es, un barrio lleno de bares súper turísticos, con nada de especial a nuestro parecer.  Cualquier barrio de Barcelona por ejemplo, como Gracia o el Gótico, le da mil vueltas si hablamos de lo “bohemio”, pero para gustos colores, claro está.

Para el almuerzo, mi antigua profesora nos había recomendado el día anterior un sitio que se llama “Carlo Menta”, de pizzas artesanas y comida local. Cuando llegamos, a eso de las dos y media de la tarde, estaba a rebosar de gente, pero tiene salones dentro y fuera, y además, las terrazas de fuera están cerradas con carpas y calefacción para los días fríos y lluviosos como fue nuestro caso.

Tenemos que decir que el sitio fue una gran recomendación y todo un acierto, porque las pizzas estaban increíbles, y además tenía gran variedad de comida aparte, que también probamos, saliendo muy llenos. Todo por 25 euros entre los dos, un precio buenísimo, a diferencia del clavazo que nos dieron por la mañana. Sin duda un sitio muy recomendable para comer en el Trastévere, aunque como os digo, está todo lleno de bares.

Después del almuerzo, anduvimos por las calles del barrio, visitando, cómo no, otra iglesia, Santa María del Trastévere. He de reconocer que llegados a este punto, todas las iglesias empezaron a parecerme iguales, con lo cual, y a falta de la basílica del Vaticano, decidimos poner punto y final a las visitas a las iglesias de Roma, al menos a su interior, sobre todo para ganar un poco de tiempo.

Caminando por el Trastévere, fuimos subiendo a la Colina Gianicolo, que tiene un mirador arriba desde donde se puede apreciar toda la ciudad. Aunque subimos a pie, os recomiendo subir en bus, porque además de ahorrarte el cansancio que supone subir (es muy empinado), te ahorras más de media hora de tiempo, que es muy valioso, sobre todo en noviembre que oscurece muy pronto en Italia.

Una vez arriba no hay sitio dónde comprar un metrobús para volver, con lo cual una vez que subes caminando, si no has comprado previamente el billete, no puedes volver en autobús. Pero nosotros tuvimos mucha suerte, porque hablamos con el chófer del bus y le comentamos que no había dónde comprar billetes arriba, que le pagábamos abajo, y accedió, con lo cual nos ahorramos la bajada.

Este fue el día con más cansancio de todos, pero mereció mucho la pena andar tanto y ver tantísimas cosas. Un día aprovechado al 120%.

De vuelta al hostal en metro, decidimos hacer un snack en un bar cercano, y además nos pedimos un gin tonic en mi caso, y un cóctel en el caso de Lucía, con unos frutos secos.  15 euros el precio entre los dos, más barato que el maldito desayuno.

Para la cena, volvimos a elegir el bar de abajo, el “Primos”.

DÍA 4: VISITA AL VATICANO Y AL CASTILLO DE SAN ÁNGELO

El cuarto día decidimos dejarlo íntegro para la visita al Vaticano, que bien merece este tiempo, y mucho más si eres un admirador de las obras de arte que tienen sus museos.

A las ocho de la mañana estábamos saliendo para coger el metro al Vaticano, ya que estaba bastante lejos del hostal. En veinte minutos estábamos andando desde la estación de metro a la Basílica de San Pedro, que está a unos quince minutos.

Lo bueno de llegar a las ocho y media de la mañana es que apenas te encuentras colas para pasar los controles de seguridad. Cuando salimos de la basílica, a eso de las once de la mañana, la cola daba ya una vuelta a la plaza, con lo cual, agradecimos mucho el haber madrugado, merece la pena.

La visita a la Basílica de San Pedro es gratuita, pero si quieres subir a la cúpula hay que pagar diez euros por persona. Nosotros lo pagamos porque pensamos que merecía la pena, y sin duda, acertamos.

Nada más entrar a la Basílica estaban todavía limpiando el personal de limpieza, y había altares que estaban cerrados. Nada más entrar a la derecha te encuentras “La Piedad” de Miguel Ángel, con lo cual ya podréis adivinar la envergadura o el nivelazo de las esculturas que se encuentran allí.

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Conforme iban abriendo altares íbamos viendo todo, desde la Tumba del Papa Juan Pablo II, la de Juan XXIII, que están arriba, hasta las tumbas de los Papas abajo en las catacumbas, con tumbas de mármol esculpidas, impresionantes.

La tumba de San Pedro, está allí en mitad de todo, y bajando a las tumbas papales se puede ver desde abajo también.

Lo demás, muchísimas esculturas de mármol en cada altar, y muchísimos Santos por todos sitios.

 

Cómo bien dije el día antes, yo estaba ya harto de visitar tanta Iglesia, así que decidimos visitar todo de pasada, sin pararnos mucho en las explicaciones, porque allí te puedes pasar más de tres días si vas en ese plan.

Dentro de la Basílica hay un museo que vale cinco euros por persona, donde se pueden ver objetos donados por los Papas y muchísimos artículos de arte sacro. Aunque solo cuesta cinco euros por persona, yo me lo hubiera saltado sin duda. Se puede pasar sin verlo tranquilamente.

Personalmente, me encantan las vistas aéreas, y subir a la cúpula me entusiasmaba más que la visita al interior de la Basílica en sí, y la verdad es que para mí mereció mucho la pena subir muchísimos escalones, porque las vistas tanto de la cúpula por dentro, con los frescos, como de la plaza San Pedro por fuera desde arriba, son sencillamente, espectaculares, a pesar de los escalones y el viento frío que hacía arriba.

No nos gustó para nada las inscripciones que hacen los salvajitos que hay sueltos en todos sitios en las paredes de las escaleras de la cúpula. Tanto en las paredes como arriba del todo hay inscripciones a boli y a rotulador, paredes pintadas con nombres, citas y dedicaciones de amor, que más de uno se podría pintar en su cara o dónde le quepa.

Me irritan las personas incívicas que hacen estas cosas en cualquier monumento o patrimonio cultural.

Después de hacernos las fotos de rigor arriba, terminamos la visita a la Basílica, y nos dirigimos a visitar los Museos vaticanos, que están a diez minutos andando.

Cuando llegamos, había colas, pero llegamos muy rápidamente a las taquillas, que son bastantes. El precio por persona (sin audio guía) son 17 euros por persona.

Los museos Vaticanos son enormes, para que os hagáis una idea, hay un estudio que dice que si dedicásemos a cada obra dos minutos, nos llevaría trece años visitar este museo 😀

La realidad es que a mí se me hizo muy pesado, y muy cansado, porque entre la cantidad de turistas que andan por allí dentro, y la cantidad de cuadros, monumentos y esculturas que hay en cada galería se hace una tortura si no te gusta mucho el arte, o si te gusta lo justo como en mi caso. Sin embargo nuestra visita se alargó muchísimo porque Lucía si es amante del arte y se paró continuamente a ver cosas con detalle y a leer y leer.

Obras como “La escuela de Atenas” y la capilla Sixtina se encuentran allí. En el caso de la Capilla Sixtina, es una sala blindada, literalmente. Hay como seis personas de seguridad dando vueltas entre la gente y continuamente gritando “No foto No Foto”, y metiendo manotazos al que se atreva a desafiar la prohibición. Y es que no se puede, no está permitido sacar fotos o videos allí dentro, con o sin flash, ningún tipo de foto o vídeo, así que el fresco de la famosa “creación”, Dios uniendo su dedo con el hombre, se queda para nuestras retinas y memorias. Por cierto, yo me esperaba ese fresco tan famoso enorme, y resulta que es muy pequeño, y si no te fijas bien ni se ve entre tantas escenas pintadas en la Capilla Sixtina.

 

A las tres de la tarde dimos por finalizada la visita a los museos vaticanos, y buscamos recomendaciones para comer por allí sin que nos clavasen. Pues bien, al salir de los museos y unas dos calles al lado, encontramos un sitio típico italiano de comidas caseras, con muy buena pinta. Aunque estaba atestado de gente a esa hora y estuvimos a punto de marcharnos, al final se quedó una mesa para dos libre y entramos.

Para mí, el mejor sitio donde comimos durante nuestra estancia en Roma, y además, por 35 euros los dos, es decir, 17 euros por cabeza.  El sitio se llama “Ristorante dei Musei”, y los propietarios, un matrimonio mayor, te recibe con los brazos abiertos.

Probamos pasta, pizza y antipasti, todo delicioso. Y además nos invitaron a postre y nos pusieron dos botellas de licor, limoncello y otra muy fuerte, encima de la mesa, para que bebiésemos cuánto quisiéramos, y eso, cuando eres español es un peligro :D. Salimos más que contentos del lugar, a las seis de la tarde!!!! 😀

Con el alegrón y empezando a llover de nuevo nos fuimos caminando para el Castillo de San Ángelo, nuestra última visita en Roma.

El Castillo de San Ángelo, famoso por salir en películas y libros como “Ángeles y demonios” y la trama del Código Da Vinci,  se alza sobre el río Tíber, y desde arriba se ven unas vistas increíbles del Vaticano y de toda la zona del río. La entrada son 15 euros por persona, y al llegar a las siete de la tarde, de noche ya, no habría gran cantidad de gente.

Lo mejor de la visita es la parte de arriba y las vistas, lo demás es muy simple, un castillo medieval. Yo diría que incluso se puede omitir esta visita, que aunque es un monumento muy famoso, tampoco es para tanto el interior.

Y con la visita al castillo, dimos por finalizado el día, cogiendo el metro de vuelta al hostal y preparando nuestras maletas para nuestra despedida.

DÍA 5: ADIÓS A ROMA Y DESTINO A FLORENCIA

En nuestro día de despedida a Roma –lluvioso para no variar – nos levantamos a eso de las nueve de la mañana, ya sin tiempo para visitar nada más, pues nuestro bus a Florencia salía a las doce de la mañana desde la estación de bus de Tiburtina, a media hora desde el hostal.

Tras desayunar en un bar pequeño al lado del hostal –esta vez sin clavazo, 12 euros entre los dos- recogimos las maletas del hostal, firmamos en el libro de visitas que tiene allí Vicenzo para sus clientes, y tras despedirnos nos dirigimos a coger el metro que nos llevó a la estación de Tiburtina, que como bien decía, está en el quinto pino.

Al ser “Flixbus” una compañía low cost, ni siquiera tienen terminal y menos oficinas físicas, así que tuvimos que buscar la parada (Que tampoco hay), preguntando a la gente que por allí había esperando supuestos autobuses. Con la lluvia que no paraba, se nos hizo eterno hasta que por fin llegó nuestro autobús y pusimos rumbo a Florencia.

Roma, una ciudad muy especial, con historia viva de otra civilización pasada, y mil cosas para hacer y para visitar,  que como el mismo dicho repite una y otra vez,  “Volverás”.

Seguramente, cuando pase toda la situación que estamos viviendo con la pandemia, algún día regresaremos.

Ciao!

 

LO QUE MÁS NOS GUSTÓ

  • Buen precio del transporte para ser una capital cara
  • La historia viva de las ruinas
  • Buena ciudad para conocer todo caminando

LO QUE MENOS NOS GUSTÓ

  • Algunos precios desorbitados para turistas
  • Suciedad en algunos sitios de la ciudad, poco cuidada, mucha basura en las calles
  • Estación Tiburtina de autobús parece un barrio chunguísimo
  • Marabunta de turistas en todos sitios, sin ningún tipo de respeto por los demás.
  • Precio desorbitado y abusivo de algunos monumentos que no merecen la pena al final, y negocio extra con los audioguías.
  • Grupos de mendigos organizados en todos los monumentos, tanto ruinas como religiosos, y grupos de manteros intentando timar a todos los turistas por todos sitios.

 

PRESUPUESTO DEL VIAJE (PRECIOS ENTRE DOS PERSONAS)

Vuelo Sevilla-Roma Ryanair……………………………….. 111,11 euros

Alojamiento Hostal Roman Enchantment………….. 136 euros

Comidas/meriendas/cenas……………………………….. 193 euros

Transporte bus/metro………………………………………… 30 euros

Monumentos

  • Boca della veritá……………………………………. 3 euros
  • Cúpula Basílica San Pedro…………….. 20 euros
  • Museo Basílica San Pedro…………….. 10 euros
  • Museos Vaticanos ………………………… 34 euros
  • Castel de San Ángelo ……………………. 30 euros
  • Iglesia San Andrea della Valle……….. 6 euros

Fiesta/copas……………………….15 euros

Souvenirs…………………………… 10 euros

 

TOTAL ……………………………………………………………. 595, 11 EUROS (Recuerden, entre dos personas)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

13 DÍAS EN ITALIA: 5 CIUDADES

Buenas ricoviajer@s!

Esta serie de post que voy a ir subiendo poco a poco trata de nuestro viaje a Italia en el mes de Noviembre de 2019.

Lucía y yo visitamos cinco ciudades en trece días, empezando por la capital, Roma, y pasando por Florencia, Pisa, Venecia (en la que incluyo las visitas a las islas de Murano y Burano), y terminando en la pija Milán.

Quién nos iba a decir en nosotros en noviembre lo que se avecinaba, o mejor dicho, lo que estaba por llegar a este país con la maldita pandemia del coronavirus, la palabra maldita de este 2020.

Menuda sorpresa cuando empezamos a  ver Milán en la tele en febrero; No nos lo podíamos creer,  ¿Cómo era posible lo que estaba pasando en una ciudad que habíamos visitado hacía solo tres meses?

Aún menos nos esperábamos que llegase a España, y que todo se convirtiera en algo peor que una simple pesadilla, pero como a nosotros solo nos gusta contar las cosas buenas, sirvan como homenaje estos artículos de  nuestra visita a un maravilloso país como Italia, al que sin duda, volveremos tarde o temprano, porque dejamos tanto por visitar que se merece, no una más, si no varias visitas en el futuro.

Volveremos Italia!

PRESUPUESTO DEL VIAJE

TRANSPORTE

Desde Sevilla al aeropuerto de Roma Ciampino volamos con ryanair

Desde Roma a Florencia fuimos en autobús, con la compañía low cost Flixbus

De Florencia a Pisa utilizamos el tren, pues está solo a una hora

De Florencia a Venecia volvimos a viajar con Flixbus

De Venecia a Milán fuimos en tren.

De Milán a Sevilla volamos con ryanair de vuelta.

En los sucesivos artículos de nuestra visita a cada ciudad iré comentando los precios detalladamente de cada transporte, así como las peculiaridades de cada uno.

ALOJAMIENTOS

Como siempre, buscamos los sitios buenos, bonitos y baratos, nada de hoteles de lujo o similares.

En Roma nos alojamos en el hotel Roman Enchantment

En Florencia nos alojamos en el Hotel Soggiorno la Cupola

En Venecia nos alojamos en un yate, el Yacht Fortebraccio

En Milán nos alojamos en el Hotel Allegroitalia Espresso Darsena

Al igual que con el transporte, iré detallando los precios y las peculiaridades de cada alojamiento en el post de la visita a cada ciudad.

PRESUPUESTO TOTAL (Entre dos personas)

Vuelos………………………………………………………….. 205,71 euros

Transporte ( metro + bus)………………………………263,94 euros

Comidas y cenas …………………………………………….512,4 euros

Copitas/vinitos/fiesta…………………………………….29,60 euros

Parking AENA Aeropuerto Sevilla (12 días)……. 45 euros

Monumentos

  • Boca della veritá ………………………………..4 euros
  • Cúpula Basílica San Pedro ………………….20 euros
  • Museo Basílica San Pedro…………………. 10 euros
  • Museos Vaticanos ……………………………. 34 euros
  • Castel de San Ángelo ……………………….. 30 euros
  • Museo/Duomo Florencia…………………. 36 euros
  • Santa cruz Florencia ………………………… 16 euros
  • Museo Uffici Florencia …………………….. 24 euros
  • Jardín Bóboli Florencia …………………….. 12 euros
  • Academia de las artes Florencia…………24 euros
  • Santa María delle Grazie-Santa Cena Milán………24 euros

Impuesto turístico Florencia…………………………. 24 euros

Impuesto turístico Milán………………………………. 16 euros

Souvenirs……………………………………………………….201,01 euros

Lavandería Florencia………………………………………8 euros

Góndola Venecia ……………………………………………60 euros

TOTAL VIAJE …………………………………………………..2168,86 euros. (Recordad, entre dos personas)

NUEVE DÍAS EN MALDIVAS

Buenas ricoviajeros!

Al fin me he decidido a contaros nuestro viaje a las Islas Maldivas, viajecito que Lucía y yo nos pegamos en Noviembre de 2017, una experiencia inolvidable, un país que se sale de lo normal y un auténtico paraíso con fama de estar muy turistizado y de valer un pastizal, pero que para nada es cierto si te sales de lo que normalmente te ofrecen y buscas sitios auténticos.

Como de costumbre, ya os adelanto que nuestro viaje a Maldivas no tiene nada que ver con los majestuosos resorts que veis en los anuncios de redes sociales, o en los documentales de youtube, donde se ven esas maravillosas cabañas encima del agua turquesa, con suelos de cristal para ver los peces y el personal trayéndote bandejas de frutas y enormes cócteles. Si eres de esos, puedes parar de leer y te ahorrarás tiempo porque no te vas a sentir identificado con nuestra filosofía de viajar.

Lucía y yo nos salimos de los maravillosos resorts de lunas de miel y todo esto, para buscar alojamientos locales, los llamados “guest house”, y, aconsejados por la gente local, buscar los rincones más auténticos de las islas, donde nos perdimos durante nueve días, que nos pasaron volando.

La moneda local se llama Rufiya, y son los billetes más bonitos que hemos visto de todos los viajes que hemos realizado. Los billetes son de colores, con animales marinos dibujados, muy originales. Un euro equivale a 19 rufiyas maldivas, para que os hagáis una idea del cambio de moneda.

Os dejamos el enlace del vídeo que edité. Utilicé mi cámara SJCAM 4000 como siempre:

https://www.youtube.com/watch?v=PCxgb0_FZOg

 

 

VUELOS

Nuestro viaje a Maldivas va unido al viaje que hicimos a los Emiratos Árabes, ya que hicimos escala, y aprovechamos cinco días para visitar Dubai y Abu Dhabi, cuyo post está subido al blog, para el que no lo sepa o lo quiera leer.

El vuelo de Dubai a Maldivas, al aeropuerto de su capital, Male, dura unas tres horas y media, y en nuestro caso, viajamos con la compañía Fly Emirates, con la que viajamos también desde Madrid a Dubai.

Como ya he contado en otros post, viajar con esta aerolínea es un placer, pues es una compañía con unos altos estándares de calidad en clase turista, ofreciendo unos servicios muy buenos en todos los sentidos, entretenimiento, atención del personal, comida…

La clase bussiness ya se sale, echamos un vistazo y nos quedamos boquiabiertos con las comodidades que ofrecen, y las suites VIP ya ni hablamos, pero bueno, esto no va mucho con nuestro estilo, así que lo dejamos ahí para el que pueda o quiera pagar lo que cuesta.

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DÍA 1: LLEGADA A HULHUMALE

El aeropuerto de Maldivas se encuentra en la isla de Hulhumale, que se encuentra a quince minutos en ferry o lancha rápida de la capital. Como llegamos a las cuatro de la tarde, decidimos hacer noche en esa misma isla.

Cuando llegamos hacía un calor insoportable, con un porcentaje de humedad de más del 90%, una bestialidad en pleno noviembre, el Océano Índico nos daba su bienvenida.

La primera impresión que tuvimos fue la basura, el plástico, el primer problema que tienen en el país, no saben qué hacer con la basura, no tienen un sistema de gestión de residuos que funcione, y da muchísima pena ver cómo está todo de basura.

Hulhumale no merece la pena para nada, ciudad muy sucia, con una playa muy sucia, y por supuesto, una playa para turistas que está un poco más limpia, pues Maldivas es un país musulmán, y no está permitido usar bikini en cualquier playa, ya que corres el riesgo de que te llamen la atención o la gente te diga cosas y te mire raro.

En definitiva, no merece la pena quedarse en Hulhumale, es preferible ir al destino que tengas en lancha rápida, el medio de transporte más habitual entre islas, con el único problema de que son 25 dólares por persona. Por el contrario, el Ferry local cuesta 1 dólar por persona, tarda mucho más pero te ahorras muchísimo dinero que después puedes gastarte en las excursiones que te ofrecen, y que merecen mucho la pena.

Tal como contaba antes, al llegar a las cuatro de la tarde y ser viernes, día de los musulmanes, no había ferry local, así que por eso decidimos quedarnos en un hostal en Hulhumale, que nos defraudó muchísimo, pues había cucarachas en la habitación, a pesar de que booking le daba un 7 de puntuación cuando hicimos la reserva. El precio de la noche para dos personas es de 63 euros.

Paseamos por la playa y cenamos en un local en la misma arena, pues los bares locales sacan sus terrazas a la misma playa. Degustamos una buena mariscada por 20 dólares en total, nada mal, pero sin cerveza o vino, pues está totalmente prohibido el alcohol al ser un país musulmán, el más pequeño del mundo que practica el Islam por cierto.

 

 

DÍA 2: CAMINO A MAAFUSHI…PASANDO POR LA CAPITAL MALE

Tras pasar la noche en el hostal de las cucarachas, nos levantamos temprano y nos fuimos para el muelle del aeropuerto, para coger uno de los ferrys locales que te llevan a la capital, Male, desde donde teníamos que coger el ferry local hasta la isla de Maafushi, que era nuestro destino.

El Ferry del aeropuerto a Male tarda poco más de quince minutos en cruzar, y va cargado de gente local hasta las trancas con todo tipo de mercancías exóticas , como piñas, plátanos, etc.

Durante el trayecto nos pusieron la oración de la mañana, cosa que hay que respetar, pues recordemos que Maldivas es un país musulmán, y hay que respetar sus costumbres, cosa que nos avisaron y que habíamos leído en otros foros antes de viajar, pero que a la cabezona de mi chica no le entró en la cabeza.

Lucía decidió ponerse shorts y una camiseta, cosa que está muy mal vista en la capital del país, pues aunque parezca mentira, Male no es una ciudad turística y no están tan acostumbrados a ver a “guiris” como en otras islas. La capital tiene 5 km2 y cien mil habitantes, una de las ciudades más superpobladas del mundo.

Cuando nos bajamos del ferry teníamos que tomar un taxi para que nos llevara al puerto de Male, y desde allí tomar otro ferry a Maafushi.

Todo empezó a torcerse cuando la gente empezó a mirarnos de forma extraña, incluso nos costó trabajo coger un taxi. Cuando por fin conseguimos uno, el señor nos lleva al puerto y al llegar, nos dicen que el ferry para Maafushi era a las nueve de la mañana, no a las diez como nos había dicho el dueño del hostal de las cucarachas el día anterior. Primer problema serio…el próximo ferry a Maafushi a las dos de la tarde…HORROR!!!

Nos ofrecieron la posibilidad de ir en lancha rápida por 25 dólares cada uno, y ni lo pensamos viendo lo que había allí y el calor que hacía.

Segundo error que cometimos, mientras esperábamos la lancha rápida, ir a dar un paseo por los alrededores. JAMÁS se os ocurra pasear en short y camiseta por la capital sin ir acompañados de un guía, y más si eres mujer, y puede sonar muy machista, pero es lo que hay y son sus costumbres, estás en su país y debes de respetarlos, cosa que Lucía decidió no hacer, a pesar de que la avisé que se pusiera vaqueros.

La gente comenzó a mirarnos muy mal, a hacer comentarios, y para colmo, el puerto está lleno de hombres, sólo hombres trabajando, y lo pasamos bastante mal. No es que nos sintiésemos en peligro, pero notamos el malestar que estábamos causando. Ni siquiera en un cajero automático me dirigieron la palabra cuando hice unas preguntas.

Como anécdota, entramos en una farmacia para comprar una crema para las rozaduras (yo y mis eternas rozaduras cuando ando demasiado y me pongo a sudar).  Allí no había forma de explicar a la señora de la farmacia lo que necesitaba, ni siquiera en inglés, y acabó vendiéndome una crema para los hongos! 😀 😀

No se nos podía haber torcido más el día, así que regresamos al puerto y finalmente tomamos la lancha rápida para Maafushi.

Lo que nos podríamos haber ahorrado desde el principio!  25 dólares no es nada en comparación con la malísima mañana que pasamos!

Puedes tomar la lancha rápida en el mismo aeropuerto y olvidarte de la maldita capital de Maldivas, que además de todo esto, es la ciudad con más densidad de población del mundo, como ya he comentado y es que, literalmente, allí no cabe ni una hormiga, es un auténtico caos de circulación de motos, gente por todos sitios, y como no, suciedad por doquier, plásticos y basura, mucha basura.

CONSEJO: Ahorraros la visita a la capital, no merece la pena. Tomad una lancha rápida en el mismo aeropuerto aunque tengáis que pagar 25 dólares. No está pagado el mal rato que pasamos y la pérdida de tiempo menos aún.

Finalmente tomamos la lancha rápida para Maafushi. Cuando vas saliendo del puerto te das cuenta de que tienen una isla solo para quemar la basura, es una auténtica pena ver estas cosas en pleno siglo XXI, una auténtica barbaridad que ocurra esto en un auténtico paraíso, y que la humanidad lo permita.

Solo con separarte dos millas de Male en barco, comienzas a entender por qué llaman paraíso a Maldivas. Muchísimas islitas apareciendo por todos sitios, agua turquesa a más no poder y auténticos paraísos, islas desiertas con palmeras y cocos, y resorts, malditos resorts ocupando islas privadas, islas enteras para las grandes cadenas hoteleras y del gran lujo.

Cuando llegamos a Maafushi, en unos 40 minutos, se nos había pasado todo el estrés, y empezamos a disfrutar de nuestro viaje, sinceramente.

Maafushi es una isla en mitad de un atolón, con vida local y turística, pero muchísimo más abierta que la capital. A pesar de tener una playa bikini para turistas, la mentalidad de la gente es más abierta, y son muy amables, ofreciéndote ayuda por todos sitios.

El personal del guest house nos vino a recoger al pequeño puerto de la isla, con carro para las maletas, pues en Maafushi NO HAY apenas coches, todos se mueven en motos porque es muy pequeño, en media hora das la vuelta a la isla.

Cuando llegamos al guest house nos quedamos maravillados, un sitio precioso, con vegetación dentro de un maravilloso patio, y las habitaciones muy cómodas, y muy limpias, sin cucarachas, y con un personal muy amable, que nos aconsejó qué hacer, dónde comer, qué excursiones merecían más o menos la pena y un sinfín de cosas más que hacer en la isla.

 

Maafushi es el centro desde donde parten todas las excursiones de buceo, las excursiones a las otras islas o a los famosos Sand bank.

Y justo cuando descubrimos Maafushi y después de hablar con los chicos del guest house decidimos cambiar un poco lo que teníamos previsto hacer.

Cancelamos los alojamientos de Gulhi y de Fulidhoo, pues no hay absolutamente nada allí, merece mucho la pena visitar estas islas, pero no hay vida ni excursiones desde esas islas, de lo que no teníamos ni idea antes de viajar. Sin embargo, Maafushi tiene muchos sitios locales para comer y cenar, deportes acuáticos, tiendecitas de souvenirs y mucha gente local dispuesta a charlar contigo, pero sobre todo, la mentalidad más abierta a los turistas que en las otras, que solo tienen unos pocos habitantes.

Decidimos hacer Maafushi nuestro “centro de operaciones”, cosa de la que sin duda no nos arrepentimos hasta el día de hoy.

Aquí comenzamos a disfrutar del paraíso!

Después de dar una vuelta completa a la isla y hacernos una idea de cómo era y situar sitios de excursiones, tiendas de souvenirs, restaurantes y todo esto, nos fuimos a comer unas pizzas en un sitio local, donde nos atendieron de maravilla, y nos relajamos toda la tarde en la playa bikini, donde había unos cuantos turistas más.

En el guest house concertamos nuestra primera excursión para el siguiente día, y tras ver una maravillosa puesta de sol nos fuimos a cenar a un hotel que se llama Crystal sand, con mesas en la arena de la playa y buffet libre por 12 euros por persona, con pescado a la parrilla, ensalada y comida local, muy muy picante, con muchas especias, típico del sur de la India y Sri Lanka.

CONSEJO: si dejas propina te tratarán como a un rey los próximos días. Yo dejé 10 dólares el primer día y los siguientes que cenamos aquí no nos dejaban ni servirnos nosotros mismos, nos sentaban y nos atendían en mesa, un auténtico lujazo la atención que te dan.

 

DÍA 3: PRIMERA EXCURSIÓN, SNORKELING Y VISITA A LA ISLA DE FULIDHOO

Tras contratar la primera excursión el día previo aconsejados por los chicos del alojamiento, nos levantamos a las siete de la mañana, pues en Maldivas a las cinco y media por esas fechas es pleno día ya, y nos pusimos a desayunar el desayuno local, frutas exóticas con zumo recién exprimido.

A las siete y media llegó la chica de la excursión a recogernos y nos fuimos directos a la tienda, donde nos dieron el material necesario para hacer snorkeling, en nuestro caso, traíamos nuestras propias gafas de buceo, pues nos gusta viajar con ellas, así que nos dejaron las aletas.

Coincidimos con unos seis turistas más, pues las excursiones no admiten más de diez personas a bordo, lo cual es fantástico a la hora de estar en el agua, por comodidad.

La lanchita que nos llevó a los puntos de snorkeling es una lancha rápida como la que cogimos para llegar a Maafushi.

La primera parada, a unos cuarenta y cinco minutos, un arrecife frente a una isla con un resort de lujo, donde pudimos nadar con tiburones de arrecife y una infinidad de peces de colores, algunos enormes, que nos rodeaban. Los peces están muy acostumbrados a que les den de comer y es llegar el barco y empezar a aparecer peces por todas partes.

Lo que no nos gustó es que había muchísimas embarcaciones con turistas para realizar la misma actividad, por grupos, en el mismo sito, aunque se van turnando para no coincidir todo el mundo en el agua.

Tras una media hora volvimos a bordo, listos para ir al segundo punto, un arrecife mar adentro espectacular, donde tuvimos la suerte de ver bastantes tortugas y manta rayas enormes, una auténtica maravilla sin necesidad de usar botellas de inmersión. Basta con unas gafas, aletas y un tubo, y a disfrutar.

Hay que tener muchísimo cuidado en todo momento, y hacer siempre caso a las indicaciones de los guías locales, que son expertos en la zona. Las corrientes son fortísimas y en cuestión de segundos te alejan del barco una barbaridad, así que teníamos que ir en grupo y estar siempre pendiente a las indicaciones de los guías.

Tras media hora disfrutando de las tortugas y de la gran vida marina del arrecife, la tercera parada del día nos llevaba a un “Sand bank”, un banco de arena en mitad de la nada que emerge en superficie, la típica foto que encuentras en internet de una islita de arena blanca desierta en mitad del mar.

Recorrimos el sand bank de una punta a otra y es increíble la sensación de estar en mitad del océano y poder bañarte como si fuera una playa, con el agua casi a treinta grados, espectacular.

Tras hartarnos de hacer fotos, pusimos rumbo hacia la isla de Fulidhoo, otro paraíso de los que quedan vírgenes en Maldivas, con población local y sólo un hotel pequeñito, prácticamente no había nadie en la playa bikini donde estuvimos.

La excursión incluía el almuerzo, y los chicos te hacen una barbacoa de pescado y carne allí mismo en la playa, y te ofrecen las bebidas, por supuesto sin alcohol, y después te puedes bañar y te llevan a la visita por la isla.

Para la visita al poblado te tienes que cubrir, las mujeres las piernas con un pareo y hasta los hombros, y los chicos nos tenemos que poner la camiseta, ya que al ser una isla local muy pequeñita, la gente está menos acostumbrada al turismo y siempre hay que respetar sus tradiciones.

Fulidhoo se recorre en poco más de media hora, y es una selva tropical virgen, con casitas locales y la gente haciendo sus quehaceres diarios (y rezando cada dos por tres)

Tras la visita, vuelta a bordo y rumbo de nuevo a nuestra base, Maafushi, donde tras dar una vueltecita y tomarnos unas coca colas, nos dimos una buena duchita en el guest house y a por la cenita, de nuevo en el Hotel Crystal sand.

La sorpresa negativa del día fue que al ducharnos nos dimos cuenta de que estábamos totalmente achicharrados, como los guiris nórdicos que vienen a España y se queman en las playas.

En Maldivas el sol quema una barbaridad, la radiación UV es de las más altas del mundo, y nosotros cometimos la locura de no tener en cuenta la protección continuamente. Con tanto paraíso y tantas cosas que ver olvidamos la protección solar y es lo peor que nos pudo ocurrir, porque nos costó un día del viaje, una insolación y casi un serio disgusto.

 

DÍA 4: EL DÍA DE LA INSOLACIÓN Y NO SALIR DEL HOSTEL

Tal y como contaba, pillamos una insolación de caballo, con la piel quemada y un dolor insoportable, casi con fiebre, y tuvimos que pasar el día entero acostados en el hotel, con el cuerpo malísimo y poniéndonos aloe vera en las quemaduras.

No cometer la misma locura que nosotros, llevad siempre crema solar del 50, y hay que estar embarrándose en crema continuamente, porque el sol quema una barbaridad en el Océano Índico, y con tanta belleza no somos conscientes de lo que nos jugamos, además de perder un día, jugar con la salud, así que TOMAR NOTA de este punto.

 

DÍA 5: VISITA A LA ISLA DE GULHI

Tras el mal día que pasamos con la insolación, decidimos visitar la isla de Gulhi por nuestra cuenta, tomando el ferry local desde Maafushi (2 $). El viajecito es muy agradable, una media horita, y en ferry encuentras a gente local con todo tipo de mercancías, pero sobre todo frutas exóticas, enormes piñas de plátanos, etc.

Tuvimos la mala suerte de que ese día el clima tropical del país nos trajo lluvia y más lluvia. Con una humedad horrorosa, viento y lluvia, visitamos esta pequeñísima isla local, muy salvaje y con playas vírgenes.

Comimos en el único bar que tiene la isla para turistas, junto a la playa donde te puedes bañar en bikini, y un pequeño hostal. (13 euros la comida para los dos)

La isla se recorre en menos de una hora, y lo mejor que se puede hacer es relajarse en la playa, aunque con el clima que nos tocó lo único que pudimos hacer es esperar al ferry de por la tarde y volver a nuestra base en Maafushi, aun así fue una experiencia muy chula.

De vuelta al guest house y cómo no, cenita en la misma playa.

 

DÍA 6: PRIMERA INMERSIÓN CON BOTELLAS

Tras visitar diferentes tiendas de buceo en la isla de Maafushi y comparar precios, por fin nos decidimos a realizar nuestra primera inmersión con botellas. Elegimos la empresa “Maafushi dive&watersports”, que tenía unos precios muy buenos y buenas excursiones. (155 euros, que incluyen dos inmersiones y dos personas)

Buceamos en un atolón cercano a Maafushi, por la tarde. Las condiciones de visibilidad no fueron buenas del todo porque el mar estaba un poco movido, pero pudimos ver miles de peces de colores, peces león, morenas, cirujanos, peces payaso en sus anémonas y mil especies de corales. Bajamos a unos 15 metros, tampoco hace falta bajar más para ver el arrecife en su esplendor.

Cuando volvimos, directos a cenar a nuestro sitio favorito, el buffet libre del Hotel Crystal sand, donde de nuevo nos atendieron como auténticos reyes, y todo por la propina que les dimos el primer día.

 

DÍA 7: EXCURSIÓN DE SNORKELING Y DE NUEVO SANDBANK

Como quedamos encantadísimos de la excursión del tercer día, decidimos repetir a otro sitio con otra empresa, esta vez con “Icom”. Nos ofrecieron un pack con todo, paradas en dos arrecifes para hacer snorkeling y visita a un sandbank, que aunque no entraba dentro del pack fue toda una sorpresa que los chicos nos llevaran.

La excursión sale por 22 euros por persona.

De nuevo, me es casi imposible describir todo lo que vimos en los arrecifes, desde tortugas verdes, tortuga laúd, cientos de peces, corales y tiburones punta negra, una auténtica maravilla.

En el sandbank hicimos una parada larga, y nos ofrecieron bebidas y pequeños snacks, con fruta, un detallazo por parte de esta empresa.

Los guías te hacen fotos con sus cámaras, con lo cual no tienes que preocuparte ni en tomar fotos, solo disfrutar del snorkeling y de pasarlo súper bien. Al final del día te pasan las fotos a un pen drive.

La excursión empieza a las ocho de la mañana, volviendo sobre las cinco de la tarde a puerto, tiempo de darnos un bañito en la playa bikini de Maafushi y tirar para el hostel para duchita y cena, no sin antes pararnos en las tiendas locales para comprar unos dulcecitos típicos de los maldivos como merienda, y unos souvenirs para llevar a casa.

Para la cena nos apetecía pizza, y elegimos la “Pizzería mamma mia”, con pizzas caseras y algunas cosillas más. (15 euros por persona).

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DÍA 8: SEGUNDA INMERSIÓN CON BOTELLAS

Para irnos despidiendo del paraíso maldivo, decidimos hacer nuestra segunda y última inmersión con botellas, con la misma empresa que el día anterior.

Esta vez tuvimos mala suerte porque las condiciones de visibilidad no fueron buenas, y además, en mi caso, tuve problemas con la presión en los oídos, por no haber compensado bien, y tuve un fuerte dolor y sordera en los días siguientes.

Después de las inmersiones nos fuimos a cenar a nuestro sitio favorito, el Crystal Sand, donde nos despedimos de los chicos que tan amablemente nos atendieron los días que fuimos a cenar, y de paso, nos fuimos haciendo a la idea de que en horas pondríamos rumbo de vuelta a casa. Efectivamente, lo bueno pasa rápido, rapidísimo. Pero teníamos guardado un as en la manga para despedirnos a lo grande, con un gran sabor de boca. ¿Por qué no ver los atolones y la isla a vista de pájaro? Buenísima idea!

 

DÍA 9: PARASAILING Y DESPEDIDA

Y al aire que nos fuimos! Para terminar las vacaciones en el paraíso, qué mejor que pegarnos una de parasailing y ver Maafushi y todo el atolón desde el aire.

En la misma empresa que realizamos las inmersiones con botella, nos hicieron una rebaja en el precio, y la experiencia fue espectacular. Esta actividad es de las más caras que hay en Maafushi, pero creo que merece mucho la pena. 150 euros los dos.

Una vez arriba el silencio es total, no se oye ni el sonido de la lancha que arrastra tu paracaídas, y la vista es todo un espectáculo, indescriptible.

Un azul turquesa inmenso y barreras de arrecife por todos sitios, con tortugas y manta rayas que se ven perfectamente desde arriba, una despedida por todo lo alto, nunca mejor dicho, de este maravilloso país, del que nos hemos enamorado y al que sin duda, nos gustaría volver alguna vez.

Al final de la actividad, volver al hostel, recoger las maletas y despedirnos de los chicos, que te acompañan al puerto y te llevan las maletas en su carrito para que no tengas que cargarlas.

En la lancha rápida de los chicos de la empresa “Icom” volvimos al aeropuerto, rememorando durante el trayecto todos los buenos momentos que dejamos en estos nueve días.

 

TIENDAS DE SOUVENIRS Y PRODUCTOS QUE PUEDES ENCONTRAR

En Maafushi hay muchas tiendecitas de gente local, que te atienden muy amablemente, y con las que puedes regatear el precio de los souvenirs que quieres llevarte para casa.

Lo que más nos gustó de todos los productos que tienen son las coronas de corales blancos que tienen, preciosos.

Los Maldivos recogen los corales que están muertos, lo que es ya el esqueleto coralino, y los ponen en un trozo de madera pequeño. Son una preciosidad, compramos una corona pequeña.

Además, compramos un álbum de fotos con las pastas hechas a manos con hojas de un árbol de la zona, y algunos llaveros y una banderita del país, además deunas camisetas con el mapa de los arrecifes y animales marinos.

Había caracolas enormes y mil cosas más, pero ya se nos iba de presupuesto, pero la verdad es que te entran ganas de llevarte muchas cosas porque todo es muy bonito.

 

 

PRESUPUESTO DEL VIAJE

  • Vuelos: 1508,75 Euros. Madrid-Dubai-Maldivas-Dubai-Madrid (4 vuelos)
  • Total: 1508,75 euros

 

  • Alojamiento en Maldivas:
  • Koamas Lodge en Hulhumale: 63 euros
  • Fazza View Inn en Maafushi: 335 euros
  • Total: 398 euros (entre dos personas)

 

  • Comidas y cenas:
  • Mariscada en Hulhumale (olvidé el nombre del sitio): 70 euros (Dos personas)
  • Harbour café Maafushi: 15 euros (dos personas)
  • Restaurante de isla de Gulhi: 12 euros (dos personas)
  • Crystal sands Maafushi: 13 euros por persona. (Total días: 130 euros dos personas)
  • Pizzería Mama mia Maafushi: 26 euros (dos personas)
  • Restaurante Nika Maafushi: 30 euros (dos personas)
  • Confiterías maldivas (dulces): 4 euros
  • Total: 287 euros (entre dos personas)

 

  • Excursiones:
  • Maafushi tours (snorkeling y sandbank): 100 euros (dos personas)
  • Ferry Gulhi: 4 euros (dos personas)
  • Buceo Maafushi dive: 150 euros ( 2 inmersiones dos personas)
  • Snorkeling y visita sand bank Icom: 50 euros (dos personas)
  • Parasailing Maafushu dive: 150 euros (dos personas)
  • Total: 454 euros (entre dos personas)

 

  • Transportes:
  • Bus aeropuerto-Hulhumale: 1,50 euros (dos personas)
  • Bus Hulhumale-aeropuerto: 1,50 euros (dos personas)
  • Ferry Hulhumale-Male: 1,50 euros (dos personas)
  • Taxi Male-Estación marítima: 4,50 euros (dos personas)
  • Lancha rápida Hulhumale-Maafushi: 45 euros (dos personas)
  • Ferry Maafushi-Gulhi: 4 euros (dos personas)
  • Lancha rápida Maafushi-aeropuerto: 45 euros (dos personas)
  • Total: 103 euros

 

  • Otros:
  • Souvenirs: 40 euros (dos personas)
  • Lavandería: 12,50 euros (dos personas)
  • Propinas: 20 euros
  • Vicios (cervezas): 20 euros (dos personas)
  • Total: 92,50 euros

 

TOTAL VIAJE: 2843,25 euros (Dos personas, 1421,62 euros por persona).

 

 

 

 

DOCE SITIOS BUENOS, BONITOS Y BARATOS PARA COMER O CENAR EN IBIZA

Buenas ricoviajeros!

Aprovechando una visita que hemos realizado a la isla de Ibiza por motivos de trabajo, ya que la temporada de verano se nos echa encima poco a poco y dentro de un mes volveremos a vivir allí por quinto año consecutivo, nos gustaría dejaros aquí una lista de sitios donde poder comer y cenar bien y barato en Ibiza.

Partiendo de la base de que los precios en la isla siempre van a ser mucho más altos que en nuestra Andalucía, os dejo los sitios que más o menos se adaptan a los bolsillos de unos currantes como nosotros, que no son sitios tan turísticos y que hemos conocido a través de amigos ibicencos o simplemente recomendaciones de gente.

1) La Bodeguilla

Típico bar andaluz con buenas tapas caseras, al estilo granadino, te pides una cerveza y te ponen una tapita. La carta de tapas es buena, os recomiendo los chipirones, el arroz y el pulpo, aunque también los boquerones fritos, las alitas de pollo…lo recomendaría todo!!

Sirven medias raciones, entre 4 y 8 euros aproximadamente. Lo malo es que de lunes a miércoles solo abren hasta las cuatro de la tarde, y a partir de los jueves por la noche también.

Pulpo a feira

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2) Restaurante Anduriña Da Medica

En todo el centro de Ibiza, uno de los mejores sitios gallegos para comer pescado, mariscos y filetones de la isla. El personal es muy amable y atento, y los precios van en consonancia con la calidad que ofrecen. Merece mucho la pena.

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3) La Taberna del parque

Junto al anterior, en la Plaza del parque, pleno centro de la ciudad, esta tabernita moderna ofrece unas tapas variadas a muy buen precio, además de trío de hummus de remolacha y garbanzos y algunas tapas de otros países súper buenas. Siempre concurrido en temporada alta, aunque tienen bastantes mesas dentro y fuera, y el servicio suele ser rápido.

Trío de hummusDados de ternera con mojoGyosas

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4) Bar Llumbi

Mi preferido, por calidad de comida, trato del personal, precios y el sitio donde está ubicado, el pueblito de  Es Cubells, con unas vistas espectaculares del mar y los acantilados de aquella zona, en el oeste de la isla, una maravilla para los sentidos.

Pescados frescos y carnes de calidad a un precio espectacular para ser Ibiza, tienes para elegir en una carta variada entre 5 euros. Mi favorito, la cazuela de mejillones al vapor, 15 euros, que Lucía y yo nos acabamos en quince minutos y que casi nos dejó hartos ya.

Además, recomiendo la dorada al horno o el lenguado, todo está riquísimo, y sin dejarte una fortuna (repito, estamos Ibiza).

Para acabar la comilona, el Llumbi tiene una de las mejores hierbas ibicencas que hemos probado en toda la isla, caseras, hechas por los pageses de la zona. A veces no tienen y sólo las ponen a sus clientes. Son una maravilla para hacer la digestión.

Normalmente lleno hasta la bandera, aunque tiene muchísimas mesas. Abierto normalmente desde Marzo hasta finales de Octubre.

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5) Can Berri

Otro de los sitios más auténticos de la isla, que no es tan conocido, aunque no por ello deja de estar frecuentado por mucha gente. Abierto en temporada.

Can Berri es una casita ibicenca reconvertida en bar, en el precioso pueblo de  San Agustín, junto a la típica iglesia  que tienen todos los pueblitos de la isla, un sitio con mucho encanto donde cenar con tu pareja es una auténtica gozada.

Aunque es un poco más caro que los anteriores, la comida es de calidad y tiene buenos platos. Para un carnívoro como yo (sin ofender a mis amigos veganos), recomendaría las costillas de cerdo con salsa de mostaza y miel, o el pollo con otra salsa que ponen.

Los postres caseros, espectaculares.

Secreto ibérico con salsa de mostaza y mielEntrante de higos con jamónPollo al estilo africano

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6) Raco Verd

Sin ningún tipo de dudas, uno de los mejores restaurantes de comida mexicana de la isla de Ibiza, altísima calidad de sus platos, y buenos precios. Situado en el pueblo de San Josep, es una casa Ibicenca restaurada como restaurante, con un patio jardín precioso, donde además hay música en vivo en temporada alta.

Los burritos, las fajitas y los tacos para dos, simplemente geniales. Además ofrecen unas patatas bravas caseras riquísimas, y utilizan la materia prima de los campos de alrededor, todo producto local.

El Raco Verd ofrece una buena carta de cervezas artesanales de Ibiza, y par tomar una copa es buenísimo lugar también, con una buena carta de Gin tonics.

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7) Pizzería Es vergé

Una de las pizzerías con más fama entre la gente local, siempre lleno de gente tanto en invierno como en verano. Las pizzas son exquisitas, de las mejores que hemos probado no sólo en Ibiza.

Es Vergé se encuentra en la carretera que va desde San Josep a San Antonio, en el cruce que va a Cala Vadella.

Gran variedad de pizzas, kebabs, calzones y otras cosillas. Lo recomiendo totalmente, de hecho cenamos anoche una pizza massimo que estaba riquísima, aunque os recomendaría probar la «Es Vergé», especialidad de la casa.

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8) Can Anita

Uno de los bares más míticos de la isla, con las mejores yerbas ibicencas caseras, donde cogerse una cogorza es extremadamente sencillo, y casi sin darte cuenta 😀 , además de comer o cenar de maravilla. Suele estar muy concurrido en verano.

Tienen tapas de pescado frito, fritos y varias tapas más. El sitio se encuentra en San Carlos, otra maravilla de pueblito ibicenco.

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9) Sa fonda

A unos dos kilómetros saliendo de Ibiza en dirección a Santa Eulalia. Antigua villa con un jardín magnífico donde te puedes sentar al fresco en las noches de verano. Las cenas en verano amenizadas con espectáculos y conciertitos de flamenco. Buenas carnes y tapas. Muy recomendable porque también tiene buenos precios.

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10) Restaurante Es Pueto

En la bahía de San Antonio, es una especie de chiringuito, con las mesas prácticamente en el agua. Lugar ideal para tomar algo mientras ves la puesta de sol, o para comer al medio día.

Gran cantidad de tapas a precios muy baratos, pescadito frito, etc. Siempre muy concurrido, aunque tiene bastantes mesas.

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11) El flotante

Bar de toda la vida de Ibiza, en la playa de Talamanca, casi metido en el agua. Chiringuito de toda la vida con buen pescaíto frito, buenas tapas y cerveza muy fría. Precios muy baratos para como está todo en la isla. Lugar que frecuentan los trabajadores de los puertos deportivos en temporada.

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12) Fish Shack

Probablemente, el mejor pescado a la brasa de la isla, en primera línea de playa, con unos precios buenísimos para la zona que es, y unas tapas exquisitas. Te puedes pegar un baño entre bocado y bocado, pues está encima de las rocas en el mar. El personal es muy amable y muy atento, y te recomiendan en todo momento lo que tienen del día.

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Hasta aquí nuestras recomendaciones para todos aquellos que queráis comer y cenar en Ibiza ciudad y alrededores sin dejarse el bolsillo entero.

Más adelante haré otro post con sitios un poco más caros, para aquellos que os queráis dar un capricho alguna vez.

Saludos!

Bautismo de vuelo en avioneta

Buenas ricoviajeros!

El pasado fin de semana cumplí uno de mis sueños, pilotar! Y no un barco como de costumbre, sino una avioneta, una experiencia maravillosa que me regaló Lucía por navidad el año pasado. Tras la experiencia del Ferrari este año tocaba avioneta!

La actividad la hicimos en el aeródromo de Trebujena, un pueblecito a 25 km de Jerez, en el que opera un club de pilotos de vuelos ligeros y ultraligeros, además de avionetas, que además de paseos te ofrecen clases de aviación y hay una escuela para sacar las licencias  de vuelo.

La empresa que te lleva a hacer el bautizo de vuelo se llama Aerodis, pero la empresa que gestiona los bonos de regalo es emocionday, y el precio varía según la duración del tiempo de vuelo. Hay otra empresa que ofrece saltos en paracaídas allí mismo.

En nuestro caso, Lucía me regaló el vuelo de 45 minutos unos 110 euros, que la verdad se me hizo súper corto, ya que lo disfruté como un niño pequeño. Llegamos al aeródromo a las diez y cuarto de la mañana, sábado, que es el día que hacen la actividad, y a eso de las once ya estábamos despegando.

La ventaja de esta actividad es que te puedes subir con tu acompañante, solo pilota una persona, pero los dos disfrutamos igualmente en la avioneta.

El piloto te va explicando para que sirve cada aparato que va en la cabina y llega el momento en que, una vez en el aire, tú tomas los mandos y vas viendo cómo obedece la avioneta.

No os puedo explicar la experiencia porque hay que vivirla, pero para los profesionales de los yates como es mi caso, os diré que la forma de pilotar es muy parecida a la de los barcos, siempre movimientos muy suaves a babor y a estribor, porque es muy sensible el timón de cola.

Tras sobrevolar la zona de Costa Ballena, Sanlúcar, la desembocadura del Guadalquivir y el pinar de Doñana, pusimos rumbo de vuelta, sobrevolando el faro de Chipiona, el más alto de España.

La vista de la costa es increíble desde arriba, y además tuvimos la suerte de que nos hizo un día espectacular después de todas las semanas de lluvia que hemos tenido en noviembre.

Sin duda, una de las experiencias más chulas que he vivido hasta el momento, y que recomendaría a todo tipo de públicos

A los que me habéis preguntado si da miedo os diría que para nada, que una vez que despegas te pones los cascos para hablar, el ruido no te molesta y con las vistas te olvidas de todo rápidamente, y se te hace muy corto.

Saludos!

Visita al Valle del Genal. El castañar de Pujerra y Júzcar, el pueblo pitufo.

Buenas ricoviajeros!

Como ya os adelantaba en los post anteriores, el otoño ha llegado con fuerza a Andalucía este año, tanto que ha llovido de una forma descomunal, con lo que mis excursiones a la sierra y al campo se han visto afectadas de lleno por el tiempo; ni para una barbacoíta en el campo un dominguito nos ha permitido.

El finde pasado al fin el tiempo dio una tregua, y aprovechamos para irnos al Valle del Genal, un sitio que me encanta porque es perfecto para hacer fotos, una de mis aficiones favoritas, porque tiene un colorido muy muy especial, como los otoños que salen en las películas.

El Valle del Genal está en la provincia de Málaga, pasando Ronda, en plena serranía, y es una auténtica maravilla natural que tenemos aquí en el sur, famoso por los castaños que abundan en todo el valle, y que en esta fecha, recién terminada la campaña de recolección, tiene un colorido, como os comentaba, que es espectacular.

 

Aprovechando que mi hermana y mi cuñado viven en Málaga, hemos pasado el finde en su casa, que nos ha servido de base, además de estrenar la maravillosa furgoneta que han adquirido hace poco, un barco como a mí me gusta, pero de tierra, equipada con todo para viajar y viajar sin parar y buscar mil aventuras.

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EL Valle del Genal está a unas dos horas de camino en coche, tanto desde Jerez como desde Málaga. Además se hace bastante pesado por la cantidad de curvas que hay para llegar, aunque el paisaje que vas viendo compensa todo el esfuerzo y el palizón.

El Valle se encuentra rodeado por sus pueblecitos típicos,blancos, de calles estrechas, como Igualeja, donde nace el río Genal, que da nombre al valle, Pujerra, Parauta, Alpandeire y Júzcar, el famoso pueblo azul de los pitufos.

Salimos el sábado temprano con dirección a Igualeja, para ver el lugar donde nace el río. Cuando llegamos estaba todo lleno de senderistas, ya que en fin de semana el lugar se llena de turistas. El río Genal nace en una especie de gruta, a la que te puedes acercar, y tiene una especie de mirador donde puedes hacerte fotos.

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A cinco kilómetros de Igualeja se encuentra Pujerra, donde está el sendero precioso que da acceso al castañar, una auténtica maravilla natural. Recién terminada la campaña de recolección de castañas, aún quedan bastantes erizos llenos, y puedes coger rápidamente una bolsita llena de castañas, una experiencia muy muy divertida, sobre todo para los más pequeños. Vimos bastantes familias paseando y cogiendo castañas.

Tras dar un paseo de varias horas y hartarnos de coger castañas – sobre todo mi hermana y mi cuñado – decidimos volver y almorzar en el pueblo, así que nos metimos en un restaurante que se llama Buxarra, que recomendaba una conocida web.

La comida estaba buena, pero echamos de menos comida típica de la zona, sobre todo los guisos y postres que hacen con castañas. El servicio muy muy lento, estuvimos una hora y media para comer, y la verdad que nos hizo perder muchísimo tiempo para visitar otros sitios. Pedimos migas, croquetas y carne en salsa, pero nada fuera del otro mundo para mi parecer.

Tras comer pusimos rumbo a Júzcar, el conocido pueblo pitufo, que estaba aún más lleno de turistas que los demás. El pueblo azul es muy curioso, pues hace unos años el estreno de la película “Pitufos” se estenó aquí a nivel mundial, y tal fue el éxito, que los vecinos decidieron en referéndum dejar el color azul para siempre, lo que ha supuesto una fuente de riqueza turística para toda la zona.

Merendamos y paseamos por Júzcar,  donde te puedes fotografiar con los pitufos por todos los rincones, o tirarte en tirolina atravesando el pueblo desde arriba, y tuvimos la oportunidad de charlar con una señora mayor del pueblo que volvía de recoger setas, a la que hice mil preguntas porque es increíble la de cosas de naturaleza que se aprenden con los lugareños, que además son gente muy abierta y deseando entablar conversación.

Cuando el frío empezó a caer, a eso de las seis y media de la tarde, pusimos rumbo a Málaga de vuelta, disfrutando de una cervecita en mi caso, porque la nevera de la furgoneta enfría más que la de mi casa!

Un día genial y una visita que hay que repetir año tras año, un sitio para desconectar de móviles (mis fotos son con mi réflex) y de todo lo demás, naturaleza pura, como nos gusta a Luci y a mí.

Saludos!

 

Como curiosidades, comentar que es el tercer año que visito este lugar. La última vez estuve en Alpandeire, donde nació el famoso Fray Leopoldo, que tiene muchísimos fieles por toda España, y donde se puede visitar la casa donde nació, que es regentada por familiares directos del famoso beato.

 

Lo que más nos gustó:

* El sendero por el castañar de Pujerra

* Coger castañas

* El paisaje y la naturaleza pura del lugar

Lo que menos nos gustó:

* El restaurante donde comimos, el servicio demasiado lento, nada atento.

Las mejores tapas en El Zindicato, Arcos de la Frontera

Buenas ricoviajeros!!

Ya empezamos con la temporada de otoño/invierno en la campiña jerezana, y no precisamente la temporada de moda, sino la temporada del mosto y las ventas, los mostitos en las viñas, y en general, el comer de forma abusiva hasta que te salte el cinturón del pantalón.

Para inaugurarla, decidimos ir a la que considero una de las mejores ventas para tapear de toda la provincia de Cádiz, con comidas caseras a unos precios de risa, unas tapas que en otros sitios serían raciones y una calidad altísima.  Con todos ustedes….El Zindicato, con Z!!

El Zindicato se encuentra a la entrada de Arcos de la Frontera, el pueblo que nos abre la puerta de la ya conocida “Ruta de los pueblos blancos” de la sierra gaditana. Con fácil aparcamiento, nos fuimos un grupo de amigos, Sara, Elena, Carolina, Lucía y un servidor, en coche desde Jerez, veinte minutos por la autovía.

Como ya comenté en otros post, si lo que te gusta es levantarte a “la hora de los flojos”, como es mi caso, encontrarás colas de media hora e incluso un poquito más en este sitio para coger mesa, pues va mucha gente, y a pesar de ser grande y tener bastantes mesas, se llena hasta la bandera, sobre todo los fines de semana.

Llegamos a las dos y cuarto de la tarde, y tras esperar unos cuarenta minutos en la cola para coger mesa nos llegó el turno.

La carta es bastante variada y te invita a comerte todo lo que tienen, porque cada plato es una delicia. Mientras estábamos ojeándola no podíamos evitar mirar de reojo los platos que iban saliendo, a cada cual mejor.

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Nos decidimos por pedir varias tapas y compartir entre todos, para probar varias cosas. Cada uno pedimos una cosa, y tengo que decir que todos acertamos.

Nuestra elección fueron unas patatas bravas, un hojaldre de carrillada, unos huevos de choco a la plancha, unos gambones a la plancha, unas lagrimitas de pollo y una ración de presa ibérica.

 

Para beber pedimos cervezas, agua y coca cola, y los postres los dejamos, puesto que es una barbaridad la cantidad de comida que ponen, y no llegamos.

La cuenta fue de 45 euros, lo que significa que pagamos nueve euros por cabeza, increíble teniendo en cuenta todo lo que comimos.

Tras la comida tienes la opción de irte a dar un paseo a Arcos, que es una maravilla como conjunto monumental, o ir al mirador que esta al lado del bar, con unos jardines donde puedes tumbarte en el césped, echar unas cartitas o simplemente echar un rato con tus amigos.

Sin duda, para repetir y totalmente recomendable.

Lo que más nos gustó:

  • La variedad de la carta
  • La calidad de la comida casera
  • Los precios
  • El trato del servicio.

Lo que menos nos gustó:

  • La cola que hay que esperar para coger mesa si eres de ir a «la hora de los flojos».