SEIS DÍAS EN PARÍS

Buenas ricoviajer@s!

Vamos con nuestro primer viajecito de 2023, nada más y nada menos que a una de las ciudades más bonitas de Europa, la capital francesa, París, ciudad de la luz, del amor, del arte, de los bohemios… y así podríamos seguir describiendo a esta maravillosa ciudad que tantas y tantas cosas ofrece, a pesar de sus precios, caros en general, pero que bien merece la pena visitar cada cierto tiempo (mi última vez fue en 2008).

Esta vez hemos planificado el viaje con un mes de antelación, más que nada por el precio de los vuelos, que últimamente se están poniendo por las nubes, nunca mejor dicho. Cada vez es más complicado viajar con maleta de cabina sin dejarte un pastizal, y es que, para seis días, y teniendo en cuenta el frío que hace en París en pleno febrero, es muy difícil que te llegue con una mochila pequeña, más que nada porque la ropa térmica ocupa muchísimo espacio, además del chaquetón o abrigo que hay que llevar en estas fechas, las botas para la lluvia, etc.

El viajecito ha sido idea de unos amigos de Jerez que viven en Madrid, y a pesar de que nos lo dijeron con tiempo, nos demoramos en comprar los vuelos, y nos han salido por 120 euros por persona, precios bastante altos para haberlos cogido con un mes de antelación, con lo que ya os podéis hacer una idea de que cada vez hay que planificar antes los viajes, pues como comentaba, los precios se están poniendo cada vez más prohibitivos para los que somos currantes. La aerolínea elegida esta vez, la low cost vueling, cada vez cobra más por las maletas de mano y por elegir asiento, cosa que no hicimos para ahorrarnos al menos veinte euros por cabeza. (Sí, el precio de los asientos es abusivo ya también)

París no es una ciudad barata en muchos aspectos, y esto hay que saberlo y tenerlo en cuenta antes de ir. Los alojamientos son caros, aún en temporada baja, en febrero, incluso yendo a un hostel con camas compartidas, sale más caro que la media de otras ciudades europeas, aunque bien es verdad que a la hora de comer y cenar los precios son bastante asequibles si sabes elegir y has mirado sitios con antelación y te has informado bien de dónde ir. Hay sitios con menús a diez y doce euros, pizzerías buenas, bonitas y baratas, comida asiática, sushi barato, pero amigos, el problema es la bebida, cualquier cerveza no baja de siete euros en París, y los refrescos exactamente igual. Nos sorprendieron los precios que tienen las bebidas y cómo te sube la cuenta por beberte dos cervezas comiendo, con lo cual esto hay que tenerlo en cuenta siempre.

TRANSPORTE PÚBLICO

En cuanto al transporte público, el metro funciona bastante bien, y dependiendo de la distancia, la red de metro se divide por zonas en París, con precios desde 1,90 euros el billete unitario a los destinos más cercanos, hasta 5 euros que pagamos por ir a Disney o a al aeropuerto de Charles de Gaulle, que están ya en zona cinco, las más alejadas. Pero hemos descubierto en este viaje lo bien que funciona Uber en París, una auténtica maravilla, y es que, al ser seis personas, los trayectos nos han salido muy baratos, teniendo en cuenta el tiempo que te ahorras (que es oro) y que te recogen y te dejan en la misma puerta de donde quieres ir o visitar. Con cada trayecto que hemos hecho, algunos de hasta quince-veinte minutos, hemos ahorrado muchísimo tiempo, no pagando nunca más de tres o cuatro euros por persona, con lo cual merece mucho la pena, porque apenas hay diferencia con el precio que pagas por el metro o el bus, y ganas mucho tiempo y comodidad. Sin duda, repetiríamos. Ha sido nuestra primera experiencia con Uber, y la verdad es que bastante contentos por el servicio.

Como Lucía no conocía Disney y le hacía mucha ilusión, decidimos irnos dos días antes que nuestros amigos, para así pasar un día entero en el parque temático, así que hemos tenido dos alojamientos diferentes, uno en un pueblo cercano a Disney y otro en la capital.

Si queréis saber cómo fue nuestra experiencia en Disney, voy a redactar otro post aparte, porque creo que lo merece, ya que te puedes ahorrar mucho dinero de antemano sabiendo o siguiendo ciertas pautas o consejos que no sabes hasta que no estás allí.

ALOJAMIENTO

Para continuar con el tema alojamientos, para Disney, elegimos un hotel de la cadena Ibis, que ya habíamos probado en nuestra escapada a Bilbao, y que nos gustó bastante por su relación calidad/precio.

El Ibis Marne La Vallée Val dÉurope está en un pueblo muy cerquita de Disney, en Val d`Europe, a tan sola una parada en el RER, que es uno de los trenes que circulan por París, solo dos minutos desde que te subes y te deja en la misma puerta del Parque. La estación está en la misma puerta del hotel, con lo cual fue magnífico levantarte y en cinco minutos estar en Disney.

Como el de Bilbao, no nos defraudó, habitación amplia, limpia, cómoda, con buena cama y buen colchón (no así las almohadas, y odio esto), y el personal amable y atento. Como anécdota, comentar que el cuarto de baño de la habitación imita al baño de cualquier yate de lujo, y es que parece que nuestra profesión nos persigue allá por donde vamos. Fue muy curioso, pero la verdad que el baño bastante cómodo también.

El hotel cuenta con una cafetería/bar, y ofrecen desayuno por 12 euros por persona y tienen carta para cenar con pasta, pizzas y otras cosillas que nos parecieron bastante caras para lo que eran. Pero solo con salir a la calle te encuentras un bar pequeñito en la misma estación de metro, con precios mucho más baratos, con lo cual es otra opción a tener en cuenta, que ya explicaré en el post de Disney.

Los precios para dos noches, en la tónica general de los precios parisinos para los alojamientos, 175 euros entre los dos, lo que equivale a unos 87 euros por persona, que teniendo en cuenta el sitio tampoco nos pareció tan caro.

Para el alojamiento de la capital, nuestra amiga Elena eligió el Hotel Cervantes by Happyculture, muy cerca de la parada de metro de Rome, a unos quince minutos caminando de la Ópera de Garnier y de Galerías Lafayette, bien situado, cómodo, tranquilo y con habitaciones más pequeñas que el Ibis, pero muy cómodas y limpias también.

El Hotel cuenta con un patio precioso abajo, que puedes utilizar para tomar un café y para fumadores, y además pone a tu disposición bollería y café gratis de cortesía al lado del patio, y una sala abajo para desayunos, que por cierto, nos incluía en el precio. Pagamos por tres noches 190 euros por pareja, unos 95 euros por cabeza, con el desayuno, con lo cual tampoco nos pareció caro teniendo en cuenta los precios a los que están los alojamientos en París, y la relación calidad/precio que ofrece este hotel.

DÍA 1. LLEGADA A PARÍS CHARLES DE GAULLE

Como os decía más arriba, tomamos un vuelo desde el aeropuerto de Sevilla al de París Charles de Gaulle, que es uno de los tres que tiene junto a Orly y Beauvais. Como siempre, nos desplazamos desde Jerez a Sevilla en nuestro coche, y esta vez decidimos aparcar en el parking de Aena de larga estancia (P2 en Aeropuerto de Sevilla), con un precio de 25 euros para los seis días.

El vuelo, con una duración de unas dos horas y media, bastante incómodo, no por que hubiese turbulencias en el aire, si no porque las turbulencias nos la dieron un grupo de niños de entre 7-10 años que nos tocaron en los asientos de delante y de detrás, con unos padres irresponsables que viendo cómo la jefa de cabina llamaba una y otra vez la atención a los chicos, no hacían nada para poner orden, todo lo contrario, pasotismo absoluto y el avión convertido en un recreo de cualquier colegio de primaria, con niños chillando, saltando, metidos seis en asientos de tres… en fin, una pesadilla de vuelo, muy molesto, y es lo que siempre decimos, yo no soy padre, pero señores, los que tengáis hijos, educarlos, enseñarlos a respetar las normas de convivencia, a saber estar en los sitios, es lo mínimo de respeto que hay que tener para con los demás, y seguramente, a todos nos iría mejor.

Cuando llegamos a Charles de Gaulle, a las ocho y media de la tarde, te das cuenta del horario europeo que tienen los franceses, y es que a estas horas la gente ya ha cenado y las frecuencias del transporte público se reducen bastante. Como teníamos que ir a Disneyland, nos hartamos de buscar opciones, pero al ser casi las nueve de la noche, un trayecto que normalmente son diez minutos en tren, se convierte en 45 minutos en bus hasta otro pueblo cercano, desde donde tienes que coger el tren a Disney, con lo cual, llegamos a las diez de la noche al hotel.

Tras preguntar a varios chóferes de bus casi ninguno se ponía de acuerdo o no sabían, aunque acabamos descubriendo que la opción era tomar el Bus G-19 hasta Torcy (2,50 euros por persona), y desde Torcy tomar el RER A (4,90 euros por persona), que es un tren de cercanías que funciona como un metro, hasta Disney (en el caso de mis amigos) y hasta la siguiente parada, Val d`Europe, que era la nuestra.

Cuando llegamos a la estación de Val d´Europe, nada más subir las escaleras vimos el hotel a treinta metros, cosa que agradecimos enormemente, más que nada por no cargar con la maleta y por el frío, pero la cafetería/bar estaba cerrada ya y no hubo forma de encontrar nada en los alrededores, ni siquiera comida a domicilio. Gracias a que fuimos previsores e hicimos bocatas antes de salir, esa noche cenamos tranquilamente en la habitación, con dos cervecitas y dos botellas de agua que compramos al módico precio de 15 euros (ironic mode ON)

DÍA 2. VISITA A DISNEYLAND PARÍS

Voy a elaborar un post aparte porque creo que merece la pena. Hay muchas cosas que se deben saber antes de ir a Disney y que nadie te cuenta, con la que además te ahorrarás dinero.

DÍA 3. DE DISNEY A PARÍS. VISITA A MOULIN ROUGE, MONTMARTRE, SACRE COEUR Y TORRE MONTPARNASSE

Tras el agotador y emocionante día que pasamos en Disney, recogimos las cosas a eso de las diez de la mañana y pusimos rumbo al centro de París, para lo cual tomamos el RER A desde Val d’Europe a la estación de Auber (5 euros por persona), y desde ahí hasta la estación de Ópera. Desde esta estación fuimos caminando al hotel Cervantes, unos quince minutos. El RER A tarda unos 20 minutos hasta el centro de París.

Tras encontrarnos con nuestros amigos que llegaban desde Madrid esa misma mañana, decidimos ir a comer a la zona del Moulin Rouge, con el objetivo de ir subiendo poco a poco y caminando hacia el barrio de Montmartre y la basílica del Sacre Coeur.

Para comer decidimos ir a un sitio de comida asiática, uno de los muchos que abundan por esa zona, llamado Mitao, en el cual nos atendieron bastante bien y donde los precios son parecidos a cualquier restaurante asiático en España, con la excepción que explicaba antes; si pides bebida la cuenta sube muchísimo. Como no nos pudimos resistir a tomar una cerveza, pedimos una heineken, además de un menú que tenían a 11 euros, y que incluía unos rabiolis más un plato a elegir, que en mi caso fue un poke bowl de salmón que estaba bastante bueno. Comimos muy bien seis personas, y la cuenta 20 euros por persona, lo que quitando la cerveza (7 euros) se quedaría en 13 euros, lo que cuesta comer en cualquier restaurante chino en Andalucía.

Tras el almuerzo empezamos a caminar por la zona, por un boulevard que te lleva hasta el famoso Moulin Rouge, y donde por cierto, todo está lleno de tiendas eróticas y sex shops de lo más variopinto. Después de hacer fotos y hartarnos de reír con los objetos que por allí se venden y la «lencería fina» de todos los modelos, la foto de rigor con el famoso Molino, y rumbo al «Mural de los te quiero», un mural en un muro donde la palabra «te quiero» está escrita en todos los idiomas. Es un sitio que desconocía que existiera, y es lo que decía, París siempre te sorprende en cada visita.

Poco a poco fuimos subiendo hacia el barrio bohemio de París, el barrio de los pintores y los artistas, Montmartre, atestado de turistas, parando en cada puesto de artesanía, en la plaza de los pintores, donde hay mucha gente haciéndose caricaturas, acuarelas, y donde venden muchísimos souvenirs a precio de saldo. Yo compré por un euro cinco llaveritos de la torre Eiffel, que es uno de los souvenirs más típicos que se venden por París.

La Basílica del Sacre Coeur es uno de los monumentos más impresionantes de París, por su belleza y su imponente arquitectura, con las vistas de toda la ciudad, ya que se encuentra sobre una colina, y lo mejor de todo, la visita es gratis, solo hay que pagar si quieres subir a la cúpula. Nosotros hicimos la visita sin la subida y la verdad que es impresionante ver la réplica que tiene de la Piedad de Miguel Ángel por ejemplo, o los frescos de la cúpula y el altar, impresionante. Tras hacernos mil fotos hicimos una parada en un típico café parisino junto a la Basílica, donde sorprendentemente el café vale más que una cerveza. Sí, tal como lo leen, me costó una cerveza 4,50 euros, el sitio más barato que he visto en todo París para beber una cerveza, cosa que me sorprendió bastante por el sitio tan turístico. Pagamos 20 euros entre los seis, cervezas y cafés. Continuamos caminando hacia el metro más próximo, y pasamos por unas calles que son como una little África, con peluquerías y comercios típicos de Senegal o Mali, espectacular el cambio de cultura en apenas unos metros desde la Basílica.

Desde la Basílica pillamos el metro hasta la zona del Panteón, un monumento donde están enterrados los grandes hombres y mujeres de la patria, como Marie Curie o el escritor Víctor Hugo. No visitamos el interior porque ya estaba cerrado, pero el exterior es impresionante con todas las columnas gigantes, digno de ver y de ser fotografiado.

Bajando por el Panteón llegamos a la zona del Jardín de Luxemburgo, que bordeamos (estaba cerrado también), dirigiéndonos hacia la Iglesia de Saint Sulpice, uno de los enclaves de la famosa novela de Dan Brown, El Código Da Vinci, donde se encuentra la línea rosa y la famosa vidriera que alumbra el cambio de estación en los solsticios. La verdad es que es una iglesia impresionante, tanto o igual que la Madeleine, y la visita es gratuita también. Además de lo imponente del altar y la iglesia en general, hay una réplica de la Sábana santa que se puede visitar también.

La siguiente visita la hicimos a la Torre Montparnasse, cuyas vistas desde arriba y de noche merecen la pena, aunque no es comparable a la Torre Eiffel. Yo me quedaría con la Torre Eiffel y me ahorraría los 18 euros de Montparnasse, sinceramente. Subimos en ascensor y las vistas son muy bonitas, pero como ya digo, desde la Torre Eiffel es más o menos lo mismo, pero más espectacular.

Decidimos cenar en la zona de Montparnasse, que tiene muchísimos bares, y elegimos un restaurante que se llama La vache comptoir, donde probamos unas hamburguesas espectaculares, a precio Ibiza claro está, 19-22 euros por hamburguesa. El personal del bar hablaba español y además nos tomamos unos ron cola que nos cobraron como a 8 euros por cabeza, bastante bien para el precio del alcohol en París. El precio que pagamos fue más alto de lo normal por todo esto, unos 38 euros por persona, pero la verdad es que también probamos cuatro postres además de las copas, con lo cual nada fuera de lo común.

Tras cenar, pedimos un Uber, y una furgoneta Mercedes súper moderna nos recogió, con el techo de Leds luminosos en plan discoteca, otra experiencia graciosa hasta llegar al hotel, donde algunos continuaron con cervecita un poco más en ese maravilloso patio.

DÍA 4. FREE TOUR, MUSEO DEL LOUVRE, PLAZA DE LA CONCORDIA, PUENTE DE SAN ALEJANDRO, INVÁLIDOS Y PASEO EN BARCO POR EL SENA

Nuestro cuarto día en París amaneció lluvioso, con la típica lluvia fina que suele caer en esa zona. Tras desayunar cogimos otro Uber hasta la plaza del Hotel de Ville, el ayuntamiento, que por cierto, ya está decorado con los aros olímpicos de cara a los próximos juegos, que se celebrarán en la capital francesa el próximo 2024.

Mis amigos habían contratado un Free tour en español, y habíamos quedado con el guía a las diez de la mañana. Un grupito numeroso de habla española fuimos recorriendo diferentes puntos turísticos durante unas dos horas, Notre Dame, la Santa Chapelle, el museo del Louvre, la rivera del Sena, hasta llegar al punto final en la plaza de la Concordia.

La verdad es que merece mucho la pena visitar todos estos sitios con un guía, porque cuenta cosas muy interesantes que te sorprenden bastante, toda la historia de París, anécdotas de personajes históricos, etc. y además te recomienda sitios para ver por libre o sitios que no son turísticos y que no te esperas que existan, sitios dónde comprar souvenirs baratos y mil historias más. Al ser un free tour, el precio lo pones tú en base al trabajo que ha realizado el guía. Es totalmente libre.

Después de acabar el free tour nos quedamos en el Museo del Louvre haciendo fotos con las famosas pirámides, y poco a poco subimos caminando por la Concordia hasta el puente de San Alejandro, con sus esculturas imponentes y buenas vistas para hacer más fotos. Me recordó mucho a Rafa Nadal, porque existe la tradición de que el ganador del Roland Garros se toma fotos en el puente con el trofeo.

Para visitar el Louvre es necesario al menos un día entero. Es enorme, y no le haría justicia visitar sólo la Monalisa, ya que este Museo guarda grandes joyas, que merecen mucho más tiempo. Yo tuve la suerte de haberlo visitado hace quince años, pero seguro que volveré alguna vez de nuevo con más tiempo.

Nos fuimos a comer a un restaurante cerca de los Inválidos, desde donde se pueden tomar unas fotos muy chulas de la Torre Eiffel entre callejuelas. El bar Le centenaire es un poco peculiar, y digo peculiar no por los precios, que para la zona en la que está están bien, pero el servicio es bastante extraño, el personal es muy raro, y a veces tienen muy malas contestaciones, pueden ser muy bordes. La verdad que fue un poco desagradable y nos quedamos un poco asombrados, y la comida no es para tirar cohetes, la pasta a la bolognesa que me comí no sabía a nada, con todos mis respetos al cocinero o cocinera. La verdad es que fue una equivocación teniendo más bares alrededor, pero las prisas y el querer ir rápido para visitar más sitios, a veces es lo que tiene.

La tarde empezó a ir mal, cogimos un bus que estaba atestado de gente hasta el Jardín de Luxemburgo, el chófer no quería subirnos porque iba lleno, y encima llevaba a una niña de unos seis añitos en el asiento del conductor, jugando a cobrar a los pasajeros. Nos quedamos muy asombrados, la niña sin cinturón encima del padre en un autobús urbano y cogiendo el dinero de los pasajeros, inexplicable. Cuando llegamos a los Jardines de Luxemburgo, ya habían cerrado, y es que los parques públicos en París, al menos en invierno, cierran entre las cinco y las cinco y media de la tarde, horario al cual no estamos acostumbrados en España, así que tuvimos que cambiar itinerario, y visitar las catacumbas. Cuando llegamos nos encontramos otra sorpresa más, todas las entradas vendidas para ese día, con lo cual pérdida de tiempo y de dinero, pues nos desplazamos desde el Jardín de Luxemburgo en otro Uber.

Más torcida no podía ir la tarde, así que decidimos ir al Barrio latino, echar un vistazo a todos los bares y las tiendas de crepes que hay por las calles, y hacer tiempo para el siguiente plan que teníamos previsto, el paseo en barco por el río Sena, así que compramos unas botellitas de vino y unas tapitas en un súper, y cogimos otro Uber hasta el muelle del puente del alma, que es desde donde salía el barco.

La empresa de barcos que nos recomendaron en el free tour matinal se llama Bateaux Mouches, y dejan subir a bordo comida y bebida, lo que es un plus, porque está muy bien beberse unas copitas de vino y comerse unas tapitas mientras paseas por el río viendo todos los impresionantes monumentos de la ciudad.

Como opinión personal, me gustaría haber hecho el paseo durante el día, porque de noche la verdad es que hacía bastante frío en la cubierta, y tampoco se aprecian realmente bien los monumentos, a excepción de la Torre Eiffel, que es imponente también de noche.

El precio del paseo en barco ronda los 18-20 euros en casi todas las empresas turísticas de la zona, aunque a nosotros nos salió 14 euros por persona al haber adquirido las entradas en la misma empresa del Free tour que realizamos por la mañana.

Tras la excursión, pillamos otro Uber para ir a la zona del Hotel, donde cenamos unos revueltos buenísimos en un restaurante cercano, con buenos precios también. El Chez gladines es una especie de restaurante de comida vasco/francesa, una especie de pizzería/hamburguesería con un toque de bistró parisino. La verdad es que el precio nos sorprendió bastante, ya que pagamos 12,50 euros por cabeza, con cerveza incluida, algo que como ya habéis leído, es inusual en París.

Después de la cenita, todos al hotel, donde nos acabamos el vinito sobrante de la excursión en barco.

DÍA 5. GALERÍAS LAFAYETTE, MADELEINE, CAMPOS ELÍSEOS, ARCO DEL TRIUNFO, SUBIDA A LA TORRE EYFFEL Y PLAZA DEL TROCADERO

Lucía y yo decidimos levantarnos un poco antes que el resto del grupo, y aprovechar la cercanía de las Galerías Lafayette para hacer una visita. Aunque las tiendas que hay allí se escapan a nuestro bolsillo, el edificio merece mucho la pena. Hay una cúpula gigante dentro y un mirador arriba en la terraza, y todo gratuito. Me recordó muchísimo al Primark de la Gran Vía de Madrid, que seguramente habrán copiado de estas galerías. Las vistas desde la azotea merecen la pena, y además hay un cartel muy chuli para hacerse fotos.

A cinco minutos caminando de las galerías, se encuentra la Madeleine, una espectacular iglesia que por fuera parece el Panteón de Atenas, con las columnas espectaculares, y cuya visita, también es gratuita. Es uno de los monumentos que más me han impresionado de todo lo que he visto en la ciudad. Si el exterior es increíble, el interior no iba a ser menos, con una réplica de la Piedad de Miguel Ángel y un altar precioso, con unas lámparas de cristal que cuelgan del techo hasta casi el suelo preciosas, y muchas capillas en los laterales, con diferentes estatuas de santos. No lo había visitado antes, y la verdad es que ha sido una sorpresa muy buena.

Continuamos caminando hacia la Plaza de la Concordia, y de ahí empezamos a subir los Campos Elíseos, viendo las diferentes tiendas de lujo que hay y haciendo muchas fotos, hasta llegar al Arco del Triunfo, al cual subimos por 12 euros por persona.

La subida al Arco es un poco complicada, pues la escalera es de caracol y son bastantes escalones, sin ascensor, pero merece mucho la pena, porque las vistas de diferentes avenidas enormes que desembocan todas en la rotonda (pues el Arco es una rotonda enorme), es increíble, además de tener otra perspectiva de la Torre Eiffel, muy cerquita, y de la zona de rascacielos de la Defense, con el arco moderno al fondo.

Como teníamos reservada la entrada a la Torre Eiffel a las cinco y media de la tarde, decidimos coger un Uber y comer por la zona de los campos de Marte, que como bien sabréis, son los enormes jardines que se extienden a los pies de la Torre. Comimos en una pizzería italiana que se llama La Piccolina pizzas, buena, bonita y barata, con pizzas muy ricas y buena atención por parte del señor que atendía, que hablaba un poco de español. Con cerveza incluida, el precio, 15 euros por persona.

Y como colofón al viaje, el sitio imprescindible, el monumento más visitado del mundo, La Torre Eiffel, cuyas entradas hay que reservar con antelación, pues tiene demasiada afluencia turística. Se ofrecen varios paquetes para conocer el monumento, y el precio varía si quieres subir por las escaleras o por los ascensores. Por las escaleras se puede subir hasta la tercera planta, y a la cima solo se puede acceder en ascensores.

Nosotros decidimos subir en ascensor, y bajar por las escaleras, pues merece la pena vivir la bajada o subida andando entre tanto amasijo de hierro, ver la cantidad de remaches (made in Eiffel) que tiene, y las vistas espectaculares.

Nosotros pudimos ver el atardecer desde arriba, por eso habíamos reservado a las cinco y media de la tarde, porque es la hora clave en febrero para poder ver la puesta de sol desde la cima. Es algo que merece mucho la pena, y ver los colores que va tomando el cielo a 310 metros de altitud es algo que no se ve todos los días. En la cima hay una réplica del pequeño despacho que tenía Gustave Eiffel, con figuras de cera que recuerdan la visita de Thomas Edison al famoso arquitecto.

Cuando tomamos fotos desde todas las perspectivas y bajamos las escaleras, salimos al exterior y vimos la cantidad de top mantas que hay vendiendo souvenirs de todos los tamaños y de todos los tipos. Una cosa curiosa que se puede hacer es coger un tuk-tuk asiático para ir a la plaza del Trocadero, la última visita que teníamos programada antes de la cena. El chico del tuk-tuk nos cobró 20 euros para seis personas, y la verdad que fue súper divertido ir hasta la plaza con la música a todo volumen en ese cochecillo de colores.

La plaza del Trocadero es un sitio perfecto para ver la Torre de noche, y para ver su encendido con Leds, a cada hora en punto. Hay mucha gente en la plaza, y hay gente tocando instrumentos y cantando, con lo cual se hace muy agradable la visita, y merece mucho la pena pasar un ratito allí, a pesar del frío que hacía ya a las ocho de la tarde.

Para la cena, decidimos de nuevo cenar cerca del hotel, así que como de costumbre, otro Uber, y directos allí. Como estábamos antojados de sushi, había un sitio que se llama Tachibama justo en la calle del hotel, 17 euros por persona con bebida incluida.

Para concluir nuestro viaje, pues al otro día salíamos temprano para el aeropuerto de Charles de Gaulle, compramos cervecita y vino en un supermercado, y aprovechamos la ya cotidiana zona común del hotel para despedirnos.

DÍA 6. HUELGA DE TRANSPORTES EN PARÍS, AEROPUERTO Y VUELTA A ESPAÑA

Nos ha coincidido el viaje con una huelga general de transportes justo el día que teníamos que volver, así que como nuestro vuelo era a las diez de la mañana y no había metro, no queríamos ninguna sorpresa desagradable, así que decidimos reservar un Uber para las siete y media de la mañana. Entre dos personas ya no sale barato, pues nos cobraron 48 euros a Lucía y a mí por media hora al aeropuerto, pero fue la única opción para evitar las sorpresas de la huelga.

Al final, todo fue perfecto, avión a Sevilla en hora y una vuelta cómoda. No así para dos de mis amigos, cuyo vuelo a Madrid fue cancelado por la huelga. Esta vez hemos tenido suerte, y pudimos volver rápido.

Hasta la próxima París !

Lo que más nos gustó

Todo. París es una ciudad con muchas cosas que ver y qué hacer, y no basta una visita para conocerlo todo.

Hay sitios no turísticos que son espectaculares

Hay alternativas para todos los bolsillos, sobre todo a la hora de comer fuera

Lo que menos nos gustó

Hay demasiada gente que no es amable, no sabemos si por cultura o porque nos tocaron unos cuantos

Los precios de ciertos monumentos, demasiado altos para lo que realmente ofrecen

La huelga de transportes y de las pensiones, un horror para los turistas, si no andas espabilado te puedes quedar allí tirado.

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