TRES DÍAS EN MILÁN

Buenas ricoviajer@s!

Tras nuestro paso por Venecia, y siguiendo la ruta por Italia de nuestro viaje «13 días por Italia», llegamos a la ciudad europea de la moda, Milán, famosa por su glamour, su cuadrilátero de la moda, la plaza del Domo, Leonardo da Vinci, la ópera, el cementerio monumental, el mítico estadio de San Siro, y mucho mucho frío a finales de noviembre!

Llegamos a la Estación de tren a eso de las dos de la tarde. El trayecto desde Venecia son unas dos horas aproximadamente. El tren es de alta velocidad, muy cómodo, y el trayecto se disfruta muchísimo, pues se ven los Alpes nevados al fondo, y hace paradas en Verona, Padua y Brescia, con lo cual se pueden ver estas ciudades de pasada. El precio fue de 40 euros para dos personas.

La estación de Milán es bastante grande y preciosa, con el techo tallado, y muy moderna, con bastantes tiendas. Es una especie de estación de tren y centro comercial.

Antes de dirigirnos al hotel, pasamos por el McDonalds de la propia estación, pues por la hora que era ya, cerca de las dos de la tarde, no queríamos jugarnos el llegar tarde a comer en el centro, así que nos decidimos por dos hamburguesas rápidas y así poder ir tranquilos hasta el hotel, hasta el que llegamos en metro, que cuesta dos euros por persona y viaje en esta ciudad.

Nos cobraron un impuesto turístico al igual que en Florencia. Pagamos 16 euros entre los dos.

ALOJAMIENTO

Lucía se encargó de buscar alojamiento en la ciudad, muy cerquita caminando del centro, y la verdad que eligió bastante bien, pues por precio y calidad el hotel no defraudó, con desayuno -riquísimo- incluido.

Teniendo en cuenta que Milán es una ciudad bastante cara, el alojamiento para dos noches nos costó 130 euros, precio mucho más alto que en las demás ciudades que visitamos, pero aún así mereció la pena muchísimo, pues estuvimos muy cómodos.

El hotel se llama Allegroitalia Espresso Darsena. Las habitaciones son muy cómodas, la zona está bien localizada y como contaba antes, incluye un desayuno buffet muy rico, con fruta, cereales, zumos, café, miel de panal, bollería y varias tartas.

TRANSPORTE

Al igual que en la mayoría de las ciudades italianas que hemos visitado durante durante nuestra ruta, por Milán es fácil moverse caminando, y se puede llegar a todas las zonas de interés y monumentos en poco tiempo.

Nosotros utilizamos el metro porque tuvimos muchísima lluvia los dos días, y hasta el aeropuerto de Bérgamo el último día tomamos un autobús directo. El precio del metro son dos euros por persona y viaje.

Hay tranvías por la ciudad, pero no lo utilizamos, así que desconocemos el precio de este transporte.

DÍA 1: LLEGADA, HOTEL Y VISITA A SANTA MARÍA DELLA GRAZIE (SANTA CENA DE DA VINCI)

Tras llegar al hotel e instalarnos, decidimos hacer una de las visitas que más ganas tenía de hacer, si no la que más, a la iglesia de Santa María della Grazie, donde se encuentra la famosísima obra de arte del genial Leonardo, La Santa Cena.

Tengo que decir que fue uno de los días con más suerte y más potra que he tenido en todos mis viajes a la hora de visitar un monumento tan famoso.

Para visitar la Santa Cena de Leonardo hay que reservar al menos con dos semanas de antelación, cosa que nosotros desconocíamos y que no hicimos. Cuando llegamos a Santa María della Grazie y vimos el cartel de «todo vendido» en los próximos quince días, se nos derrumbó la iglesia encima, de la decepción tan grande de no poder ver la obra de arte, pero un rayo de suerte nos vino a caer encima nada más salir de la zona de taquillas. Se nos acercó una chica y nos preguntó en inglés que si queríamos entrar, que era la guía de un grupo de turistas y que le habían fallado dos personas.

Al principio desconfiamos, para no caer en un posible timo, pero efectivamente, allí tenía las entradas, al mismo precio que en las taquillas, lo cual nos hizo pensar que no era reventa, y que la propuesta iba en serio.

Eran las siete menos cuarto de la tarde, y la visita comenzaba a las siete, así que en quince minutos pasamos del derrumbe y la decepción a la euforia por haber tenido aquel golpe de suerte, que nos permitió entrar a la visita.

Lo que vi dentro superó todas mis expectativas. Había leído meses antes «La cena secreta», donde Javier Sierra desgrana los muchísimos secretos que esconde la obra maestra del maestro da Vinci, pero contemplar el fresco en persona es espectacular, no puedes apartar los ojos de la obra, buscando todos los detalles y todos los secretos que había leído en el libro.

La Santa Cena es espectacular, entras en una sala, el antiguo refectorio de los frailes de Santa María, y te la encuentras ahí en la pared al fondo, gigantesca, con la mirada de los apóstoles y Jesús en el centro. El fresco está vivo, transmite muchísimo, incluso para gente no iniciada en esto de las artes como es mi caso. una vez que entras en la sala ya obran las explicaciones, sobra todo, directamente te eclipsa, y te pones a mirar y a buscar todos los detalles.

Desgraciadamente, el tiempo de la visita se limita a quince minutos, que pasan como si fuesen dos, y te despierta un vozarrón de una señora que prácticamente te echa a empujones de la sala, con malos modos porque la gente normalmente no se quiere ir, y cuesta salir de la sala.

Hay otro fresco en la sala, una pintura extraordinaria también, pero como digo, queda en segundo plano ante semejante obra de arte.

Compramos unos souvenirs y nos fuimos de vuelta al centro, con lluvia y un frío tremendo, muy normal en pleno noviembre en la capital Lombarda.

Visitamos la zona del mercado y la plaza del Domo, con la impresionante catedral allí en medio, y la Galería Vittorio Emanuele II, con sus tiendas de lujo, las grandes marcas, y abarrotada de gente (No me la puedo imaginar ahora con la pandemia de COVID). Había un árbol de navidad inmenso, de cristales de Svaroski, precioso iluminado.

Después de la Galería nos fuimos a la plaza de la Ópera de Milán, con el monumento a Leonardo da Vinci justo al lado, y de ahí volvimos caminando a la zona del hotel.

Cenamos en una pizzería muy cerca del hotel, que se llama Pizzeria naturale, muy rica, con pizzas al horno de leña. Cenamos unos cócteles de marisco además de las pizzas. El precio para dos personas fue de 25 euros.

DÍA 2: VISITA AL CEMENTERIO MONUMENTAL, ESTADIO DE SAN SIRO, NAVIGLI Y BARRIO CHINO:

Tras probar el magnífico desayuno que nos incluía el hotel, nos pusimos en marcha. Con el día lluvioso, decidimos coger el metro y visitar el cementerio monumental de Milán, uno de los más impresionantes de Europa por la cantidad de esculturas y obras de arte que albergan sus tumbas.

La verdad es que no acompañó para nada el tiempo, pues además de la lluvia, sin parar en todo el día, nos hizo un frío de cojones, muy incómodo para andar al aire libre en un cementerio monumental.

A pesar de lo malo del día lo visitamos. El cementerio es enorme, la visita es gratuita, y parece un museo al aire libre con tantas esculturas de mármol. Impresionante.

La visita se puede hacer perfectamente en una hora y media, y recomiendo que se haga con buen tiempo, si no se hace muy pesada y acabas empapado aunque lleves paraguas.

Del cementerio, nos fuimos a media mañana, y de nuevo en el metro, hacia el estadio de San Siro. Para un futbolero como yo esto suponía una visita obligada, y además era día de partido, el Inter contra el Spal de Ferrara. Nos pensamos ver el partido, pero queríamos seguir visitando la ciudad, pues teníamos muy poco tiempo. Tengo que decir que con el tiempo me he arrepentido muchísimo de no haber asistido al partido, pues van a derribar el estadio para construir otro más nuevo, así que perdí la oportunidad de verlo por dentro, aunque disfrutamos del ambiente que se forma fuera, del pre-partido, con muchísimos puestos de souvenirs y de comida, y muchísima gente alrededor. Visitamos la tienda del Inter de Milán también ya de paso.

De San Siro nos fuimos al barrio de los canales, el Navigli, lleno de universitarios, y de bares. La visita con tanta lluvia también fue un poquito pesada, pues no se puede disfrutar mucho con tanta agua.

El Navigli tiene dos canales que se construyeron en 1179, para hacer de Milán uno de los puertos fluviales más importantes, con entrada desde el mar, cosa que finalmente no fue, aunque sirvieron para transportar mercancías en barcos fluviales.

Comimos pasta en una pizzería que se llama Vetusta Insigna, espagueti y macarrones, a la carbonara y a la boloñesa, buenísimos por cierto. El precio para dos personas fue de 28 euros, catorce por cabeza, muy asequible al tratarse de Milán.

Después de la comida visitamos el barrio chino de Milán, una especie de Chinatown con muchísimas tiendas y restaurantes chinos, sushi, comida tailandesa, etc. Son tres calles que recorres rápidamente, y de ahí visitamos el cuadrilátero de la moda, con muchísimas tiendas de lujo y coches de alta gama, más que nada por curiosidad, pues ya tenemos suficiente con trabajar en Ibiza en los yates y ver bastantes lujos de estos todo el año.

Después de la visita al barrio chino nos fuimos a la zona del hotel, y cenamos en la mis a pizzería del día anterior, pues nos había gustado mucho tanto la comida como la atención y el trato recibidos por el personal del restaurante. Probamos otra pizza diferente y unos antipasti. esta vez el precio para dos personas fue de 28,50 euros, bastante asequible también para tratarse de Milán.

Y con la cenita nos despedimos de la ciudad, y de nuestro viaje de trece días por Italia, pues al siguiente día nos íbamos a Bérgamo para coger el vuelo de vuelta a Sevilla, donde nos esperaba, aún sin saberlo (pobres de nosotros) un coche que se había quedado sin batería en el parking de Aena, pero que quedó en una anécdota más que incluimos en la ruta italiana.

DÍA 3: BÉRGAMO Y DESPEDIDA DE MILÁN.

Tras desayunar en el hotel y recoger nuestras cosas, nos fuimos caminando a una plaza desde donde una empresa de autobuses te lleva al aeropuerto de Bárgamo, que está a media hora de la capital. El precio del bus al aeropuerto es de 7 euros por persona.

Quién nos iba a decir que Bérgamo, dos meses más tarde, se iba a convertir en la primera ciudad europea donde comenzó a contagiarse el COVID… 😦

Compramos unos souvenirs y comimos en el McDonalds del aeropuerto, y nos volvimos a Sevilla.

Hasta aquí nuestro viaje a Milán

Saludos!

Lo que más nos gustó

  • Ciudad moderna y a la vez conserva su esencia.
  • Si sales del centro no hay muchos monumentos que ver.
  • Visitar La Santa cena de Leonardo
  • Cercanía del Lago Como y los Alpes, que dejamos para la siguiente ocasión.

Lo que menos nos gustó:

  • El clima que nos hizo, horrible, con mucha lluvia y frío
  • Los precios, carísimo todo, aunque logramos encontrar sitios buenos, bonitos y baratos para comidas y cenas.
  • Me arrepiento muchísimo de no haber entrado al partido de fútbol del Inter de Milán.

PRESUPUESTO (2 personas)

Alojamiento Hotel Allegroitalia Espresso Darsena ………………………….. 130 euros

Transporte (incluyo tren de venecia y metro) ………………………………….. 78 euros

Impuesto turístico ……………………………………………………………………………….. 16 euros

Comidas/cenas ……………………………………………………………………………………… 104 euros

Souvenirs ………………………………………………………………………………………………. 45,20 euros

Paraguas ………………………………………………………………………………………………… 3 euros

Total ……………………………………………………………………………………………………….. 376,2 euros

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