TRES DÍAS EN VENECIA

Buenas ricoviajer@s!

Y tras la magnífica aventura de Florencia llegamos a la mítica y famosísima ciudad de los canales, Venecia, que en realidad es una laguna gigante en la que se ha construido, con muchísimas islitas alrededor, visitables, que esconden auténticas maravillas, como Murano y Burano, unas auténticas joyas que recorrimos en una sola mañana.

Una vez más utilizamos el autobús de la compañía low cost flixbus para desplazarnos. El trayecto desde Florencia a Venecia dura unas tres horas, ya que hace un par de paradas, en Bolonia, y en Padua, ciudades en las que se puede apreciar el ambiente universitario claramente en cuanto el autobús entra en estas ciudades.

Hay una peculiaridad, y es que el bus te deja en la estación de Mestre, en Marghera, desde donde se puede tomar un tren de cercanías a Venecia, que tarda unos diez minutos en llegar, y cuesta 1,35 euros por persona. Te deja en la estación de tren central de Santa Lucía, en todo el centro. Nada más salir a la calle, lo primero que te llama la atención es la cantidad de turistas que hay y los canales, con muchísimo tráfico marítimo.

Venecia se ha convertido en un verdadero parque temático, y si tienes la oportunidad de hablar con gente local todos te dirán lo mismo, que ya no se puede vivir ahí, pues todo se ha vuelto muy turístico, y los precios tanto de la venta de viviendas como del alquiler se han vuelto inasumibles, para una élite minoritaria que viene de vacaciones, así que es muy triste ver la mayoría de casas cerradas a cal y canto, comidas de humedad por la falta de mantenimiento. Miles de turistas visitan durante el día la ciudad, como si fuera un parque temático que cierra a las siete de la tarde y hasta el otro día. Esa fue nuestra impresión de la ciudad de los canales, que por cierto, es única en el mundo, preciosa.

ALOJAMIENTO

Ya que estábamos en la ciudad de los canales, qué mejor que elegir un barco para alojarse!, y más tratándose de gente del mar como nosotros, y eso es lo que hicimos, alojarnos en un yate clásico muy bonito, aunque un poco antiguo.

Lo encontramos por booking, y se llama Yacht Fortebraccio Venezia, que como venía diciendo, es un yate clásico. El precio para dos noches y dos personas fue de 87 euros, en camarote doble con baño.

Esta vez no acabamos muy contentos con la elección, pues la localización del barco no es la mejor , pues se encuentra en la islita en frente de Venecia, y hay que depender todo el tiempo del Vaporetto, lo que supone un mayor gasto, y esto es un problema, porque el transporte es carísimo en Venecia. El atraque del barco se encuentra en la isla de Giudecca, justo en frente de Venecia. Es una isla muy pequeñita, pero tiene mucho encanto, con sus gentes muy amables y sus locales y tiendecitas de gente local, antiguo pueblo de pescadores.

Además de la localización, el baño del camarote, al ser antiguo y no tener buen mantenimiento, se inundaba a las primeras de cambio con la ducha, lo que no es muy agradable.

Otro de los problemas era que al estar el barco en uno de los canales principales de tráfico marítimo, el movimiento es continuo. Nosotros estamos acostumbrados, pues trabajamos en yates, pero para las personas que se mareen esto puede ser un problema más gordo de lo normal.

También tenemos que decir que el chico que se encarga de recibir a los clientes es muy amable y muy servicial. Te ayuda en todo lo que necesites, y te recomienda sitios del lugar para comer o cenar.

TRANSPORTE

Venecia es una de las ciudades europeas con el transporte público más caro, ya que al haber solo barcos el precio del combustible aumenta por cuatro. Hay una red de «metro», o que funciona igual que un metro, pero son unos barcos que se llaman vaporettos, cuyo precio de viaje son 7,50 euros, válido para una hora.

Evidentemente, sale más barato comprar una tarjeta de diez viajes, que cuesta 30 euros por persona, una auténtica locura, pero es lo único que podíamos hacer en nuestro caso para ahorrar dinero, al tener que cruzar obligatoriamente a la isla de Giudecca. Así que si vas a Venecia de viaje, no cometas nuestro error!!, te ahorras más con un hostal en el centro o a las afueras de Venecia, porque no tendrás que utilizar los vaporettos, y como mucho gastarás 1,35 en el tren que va a Marghera, que solo tarda diez minutos con conexiones todo el día.

Hay una opción barata para cruzar por los canales pequeños de dentro de la ciudad. Te cruzan los mismos gondoleros en barquitos pequeños por 2,50 euros. A nuestro alojamiento no iban, así que nos tocó pagar el vaporetto.

DÍA 1: LLEGADA A VENECIA

Llegamos a las cuatro de la tarde a la estación de Marghera, a las afueras de Venecia, y tras coger el tren que comentaba antes, llegamos a las cuatro y media a la estación central de Santa Lucía.

Lo primero que hicimos es echar un vistazo alrededor y comprar el ticket del vaporetto para llegar a Giudecca y dejar las maletas en el barco, nuestro alojamiento.

Cuando llegamos eran las seis de la tarde, y mientras nos acomodamos casi era la hora de la cena, pues ya sabéis que en Italia hay horario europeo, y las cenas son antes que en España, así que siguiendo la recomendación del chico del barco fuimos a cenar a un sitio local de la islita de Giudecca, que se llamaba Do Mori, con especialidades locales y buen marisco y pescado.

Pedimos una pizza echa al horno y una especie de salpicón de marisco con almejas, todo riquísimo. Y lo mejor, el precio, que para ser Venecia, bastante bueno, 36,50 euros pagamos entre los dos.

Tras la cena decidimos cruzar a la ciudad para la primera toma de contacto. Al igual que nos pasó en Florencia, dadas las fechas, ya estaba el alumbrado de navidad encendido, lo que le da un toque más especial aún si cabe a las calles venecianas, plagadas de tiendecitas de máscaras de carnaval y miles de figuritas de cristal de Murano.

Por la noche Venecia está muy tranquila, y es que como comentaba antes, hay muchísimas excursiones de día que traen a cientos de turistas, que lo ven todo y se marchan sin pernoctar en la ciudad. A las diez de la noche tienes toda la Plaza de San Marcos para ti solo, y puedes callejear más a gusto sin tanto turista.

Tuvimos mucha suerte, pues solo una semana antes se había producido una gran inundación, que suele ocurrir con grandes mareas en la zona. Había plataformas de madera puestas por todos sitios, para que los turistas pasen por encima a modo de pequeños puentes, sin mojarse los pies.

La subida de 2019 de la marea ha sido de las más fuertes de las últimas dos décadas, destrozando comercios e inundando todo a su paso.

De la plaza de San Marcos nos fuimos a ver el famoso Puente del suspiro y el puente Rialto, que de noche cambia totalmente, pasando por muchísimas tiendecitas.

Tras la vueltecita por el centro volvimos a tomar el vaporetto para regresar a Giudecca. Cuando llegamos al barco aprovechamos para relajarnos en el salón común, tomarnos dos cervecitas y retirarnos a nuestro camarote a descansar.

DÍA 2: VISITAS A MURANO Y BURANO

Nos despertamos tempranito, a eso de las ocho y media de la mañana, y cogimos el Vaporetto para cruzar al centro, desde donde volvimos a coger otro vaporetto que nos llevó a Murano. El trayecto es muy agradable en barco, aunque ese día, había muchísima niebla en la laguna de Venecia, cosa que por otra parte es muy normal allí, por eso las casitas de las islas están pintadas de colores.

Las visitas a Murano y Burano las contaremos aparte en este post, «Murano y Burano en una mañana».

Tras pasar la mañana por la laguna de Venecia, en Murano y Burano, nos fuimos de vuelta al centro de la ciudad, y buscamos un sitio que nos recomendaron para tapear, de los que nos gustan, bueno, bonito y barato. El sitio se llama Bacareto da Lele, frecuentado por universitarios, gente joven y de todo tipo, un sitio de gente local, maravilloso, muy muy barato para estar en Venecia. Lo único malo es que casi todos los montaditos y las tapitas que tiene en la carta se van agotando rápido, pero es una buenísima opción para comer y recargar pilas antes de seguir visitando cosas.

Después de comer nos dimos el capricho que hay que darse al menos una vez en la vida si vas a Venecia, el paseo en Góndola, que aunque es muy caro, regateamos y lo pillamos por 50 euros, cuando el precio normalmente son 80 euros. Uno de los Gondolieri accedió a pasearnos en su Góndola por ese precio, no sin antes reírnos un rato y oír el ya típico: «españolitos, siempre igual regateando precios».

El paseo en Góndola dura media hora, y merece la pena porque te llevan por callejones muy estrechos, y te enseñan las casas de venecianos ilustres, artistas, pintores, etc. Todo genial, y el chico muy amable haciéndonos fotos y explicándonos todo.

Aprovechamos el resto de la tarde para comprar algunos recuerdos y para visitar la plaza de San Marcos, esta vez de día. Decidimos no entrar en la iglesia, porque ya llevábamos encima demasiadas visitas a iglesias tanto en Roma como en Florencia, así que sólo la vimos por fuera, y así evitamos también perder tiempo en la cola inmensa de turistas que sí querían visitarla.

Visitamos una librería muy famosa, que es una auténtica maravilla. La habíamos visto en las noticias un par de semanas antes, por el tema de las inundaciones. Tiene en su interior una góndola donde ponen los libros cuando sube la marea y empieza a entrar agua, para salvar los que puedan. Los que quedan inservibles los apilan en el patio trasero, formando una escalera en la que puedes subir y mirar desde arriba el canal que pasa por la parte de atrás.

La librería se llama Acqua Alta, y además de una góndola grande, en el interior hay maniquíes disfrazados, armaduras, láminas de acuarelas y muchísimos objetos más, además de gatos que te saludan y puedes acariciar, que deambulan por toda la librería. Los dueños han constituido una especie de asociación para ayudar a los gatitos callejeros, y puedes dejar tu donativo para comprarles comida de gato. Es un sitio genial, muy auténtico, en el que disfrutamos muchísimo y nos gustó bastante. Compramos algunos recuerdos y una lámina preciosa que pensamos colgar en casa.

Nos fuimos a cenar a un sitio que se llamaba Birrería Barbanera, del que no destacaría nada en particular, un poco caro y del montón, lo típico de Venecia. Pedimos unas cervezas y unas pizzas, y nos volvimos para el barco en el vaporetto, súper cansados. Un día muy bien aprovechado para despedirnos ya de la ciudad, pues al siguiente día nos marchábamos a Milán. Unas cervecitas de relax en el salón común del barco, y al camarote a dormir.

DÍA 3: DESPEDIDA DE VENECIA

Tras desayunar, recoger nuestras cosas y dejar nuestro camarote, nos despedimos del chico responsable del barco-alojamiento, y dejamos Giudecca en el vaporetto hacia el centro de la ciudad, donde compramos los últimos souvenirs, dimos un paseíto corto y cogimos el tren de cercanías en la estación central de Santa Lucía, hacia Marghera, donde tomamos nuestro tren para Milán, a eso de la una de la tarde.

Atrás dejamos ya Venecia, una ciudad que no deja indiferente a nadie por sus peculiaridades, por ser única en el mundo, por sus precios, sus tiendas, la cantidad de turismo que tiene (antes de la pandemia), sus canales, sus gondolieri y los canales. No se si volveremos, pues la verdad es que Venecia puede visitarse en un día si no piensas ir a las islas de Murano y Burano, y además, se ha convertido en un gran parque temático, que ha hecho que se pierda un poco la esencia que tenía, pero que merece la pena visitar y perderte por sus rincones donde aún quedan algunos vestigios de la vida local.

Hasta la próxima!

Lo que más nos gustó:

La ciudad, muy característica, única

Los barcos y los canales

Un modo de moverse totalmente distinto a lo que acostumbramos. Todo depende del transporte marítimo.

Lo que menos nos gustó:

Venecia se ha convertido en un parque temático

Demasiada saturación turística

Precios desorbitados para todo, transporte público, restaurantes, souvenirs…

PRESUPUESTO (2 PERSONAS)

Alojamiento Yacht Fortebraccio Venezia …………………………… 82.96 euros

Vaporetto …………………………………………………………………………………. 75 euros

Comidas/cenas …………………………………………………………………………. 70.40 euros

Góndola …………………………………………………………………………………….. 50 euros

Souvenirs ………………………………………………………………………………….. 29 euros

Total …………………………………………………………………………………………… 307.36 euros

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